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La Cumbre del Clima será una declaración 'vacía' de contenidos
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La Cumbre del Clima será una declaración "vacía" de contenidos

Por Virginia González
viernes 11 de diciembre de 2015, 13:22h

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La COP21 está llamada a concluir con un acuerdo de mínimos, después de que el último borrador del texto deje muy pocas opciones aún por dilucidar y haya despejado de forma ambigua la mayoría de las principales incógnitas con el fin de contentar a todos los reacios.

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Después de que el texto se redujera sustancialmente el pasado miércoles, las delegaciones nacionales mantuvieron reuniones maratonianas para pulir las numerosas opciones que continuaban abiertas, hasta el punto de que no se dio a conocer una nueva versión del documento hasta la noche de este jueves.

Con dos horas de retraso sobre lo inicialmente previsto, el presidente de la COP21, Laurent Fabius, abrió la quinta reunión del Comité de París pasadas las 21.00 horas del jueves, donde agradeció el compromiso de los países por ceder en sus pretensiones máximas. "El compromiso implica necesariamente renunciar a lo que sería ideal para nosotros", destacó.

El nuevo borrador, recogido por Servimedia, abarca 27 páginas (1 introductoria, 12 de proyecto de acuerdo y 16 de proyecto de decisión que acompaña al acuerdo), consta de 18.815 palabras y mantiene 48 corchetes con opciones abiertas para negociar.

En el apartado de ambición, el documento fija como finalidad "mantener el aumento de la temperatura media global a muy por debajo de 2ºC sobre los niveles preindustriales y continuar los esfuerzos para limitar el aumento de temperatura a 1,5ºC", lo que "reduciría significativamente los riesgos e impactos del cambio climático".

Para ello, el borrador mantiene la fórmula de "responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas", es decir, los países desarrollados deben hacer más esfueros en combatir el calentamiento global por sus emisiones históricas y apoyar a las naciones en desarrollo con financiación y transferencia de tecnología y de capacidades.

Respecto a la mitigación, los países alcanzarían el pico de emisiones de gases de efecto invernadero "tan pronto como sea posible" para llegar a la "neutralidad" (que la diferencia sea cero entre las emisiones expulsadas y las capturadas por bosques y océanos, por ejemplo) en la segunda mitad del siglo sobre la base de la ciencia y en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, de manera que el texto renuncia a establecer porcentajes de reducción de emisiones en 2050 y a la descarbonización de la economía, lo que supondría 'olvidar' los combustibles fósiles.

El último borrador ha suscitado el rechazo unánime de las organizaciones ecologistas. Por ejemplo, la responsable de la Campaña de Cambio Climático de Greenpeace, Tatiana Nuño, lamentó, en declaraciones realizadas a Servimedia en la COP21, que se haya perdido el marco temporal de rebaja de emisiones en 2050. "Es un texto débil. No garantiza que vaya a cumplir el límite de 1,5ºC porque no incluye objetivos de reducción de emisiones claramente definidos", indicó.

Nuño deploró que se incluya términos ambiguos como "neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero" en lugar de "descarbonización", que supondría el abandono del uso energético de petróleo, carbón y gas no más tarde de 2050. "Si ahora mismo una empresa se estuviera planteando invertir en una nueva mina de carbón o cualquier otro proyecto con energías sucias, este acuerdo no sería suficientemente disuasorio", apostilló.

Por su parte, el responsable de Cambio Climático de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, calificó el texto de "claramente descafinado y sin ambición" porque carece de herramientas para ser un instrumento eficaz contra el calentamiento global. "'Neutralidad climática' es un término que permite trampas contables y nos aleja del inevitable camino hacia una economía sin combustibles fósiles, desoyendo la necesidad de dejar el 80% de las reservas fósiles sin explotar", agregó.

El coordinador de Amigos de la Tierra, Alejandro González, se mostró "frontalmente en contra" del proyecto de acuerdo porque, según dijo a Servimedia en París, "no recoge ningún tipo de ambición global para contener el aumento de la temperatura por debajo de los límites que recomienda la ciencia". "Es una irresponsabilidad por parte de los países industrializados llevar a un acuerdo vacío de ambición y de objetivos voluntarios", añadió.

El portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, Florent Marcellesi, dejó entrever una sensación agridulce porque el borrador incluye "cosas mejores que el anterior texto y cosas peores". Por ejemplo, destacó el objetivo de 1,5ºC y que se consolide la financiación de 100.000 millones de dólares para los países en desarrollo, pero se mostró "desesperado" por la desaparición del concepto "descarbonización", debido a las presiones de países como Arabia Saudí, Polonia y Venezuela; por relegar los derechos humanos al preámbulo y por renunciar a reducir las emisiones contaminantes del transporte aéreo y del transporte marítimo internacional, como defendía la UE.

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