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    19 de marzo de 2019

BLOG > LLEGÓ LA HORA

Había buenas razones para pensar que Cataluña no podría constituirse como estado independiente en forma de república, por muchas veces que la ajustada mayoría de diputados secesionistas en el Parlament –72 de 135 que representaban al 47,7% de los votantes– aprobara resoluciones y leyes inconstitucionales y diera por iniciado el proceso constituyente, y por muchas veces que el gobierno de la Generalitat se empeñara en declarar constituida la república catalana, nadie sabe si simbólicamente o de veras, tras celebrar con nocturnidad y alevosía una consulta ilegal (1-O), en la que tampoco nadie sabe quién votó ni cuántas veces. Resultará difícil de borrar de la retina la imagen del gobierno de la Generalitat y los diputados del Parlament saltándose la Constitución y el Estatut que los legitimaban y pretender al mismo tiempo dar por ‘legítimo’ el resultado.
El anciano e influyente ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger habría transmitido al presidente Putin en la reunión que ambos mantuvieron en el Kremlin el miércoles 3 de febrero, que Estados Unidos prepara una guerra contra Rusia mediante un ataque de Turquía a las fuerzas rusas que combaten en Siria al Estado Islámico.
Quienes pensaban que el peculiar ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, solo fue una pasajera y pequeña piedra en la pesada bota de la construcción europea, deben acostumbrarse a que a partir de febrero se convertirá en un molesto chinarro para los dirigentes de Bruselas y, sobre todo, para su bestia negra el implacable ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble.
Los libros de historia recogerán el arranque de la XI Legislatura como la fecha que comenzó la segunda Transición democrática. El miércoles 13 de enero la sociedad española vio a través de la televisión nuevas formas, nueva estética y un nuevo estilo de hacer política que ha roto 40 años de bipartidismo. Pero el enfrentamiento provocado por el proceso independentista de Cataluña puede hacer descarrillar la segunda Transición.
El ya ex presidente de la Generalitat, Artur Mas, tendrá un sueldo de 7.000 euros mensuales, será tratado como Molt Honorable, dispondrá de oficina, secretaria, coche oficial, chófer y escoltas, según el Estatuto del ex presidente aprobado por Jordi Pujol en 2003 para garantizar un “retiro dorado” a los políticos que han pasado por el Palacio de la Plaza de San Jaume.
Será recordado como el año en el que el zar Putin tumbó en la lona de la política internacional al emperador Obama. En 2015 la opinión pública mundial, al menos la que se interesa por todo aquello que repercute, y mucho, en nuestras vidas, descubrió con asombro que los acontecimientos que están cambiado el mundo a velocidad de vértigo no son como nos los cuentan.
Catorce años después de que las tropas españolas llegasen en enero de 2002 al convulso país asiático, Afganistán sigue siendo un quebradero de cabeza para España y sus sucesivos gobiernos. La maldición afgana se volvió a materializar con el salvaje asalto a la embajada de España en Kabul que causó la muerte de dos policías nacionales.
Es el único dirigente europeo que todavía no se ha sumado al esfuerzo bélico de franceses, alemanes, ingleses, italianos… para frenar el yihadismo tras la masacre de París. A Mariano Rajoy la Tercera Guerra Mundial contra el Estado Islámico le ha noqueado a tres semanas de las elecciones generales.
Como consecuencia de la barbarie terrorista de París, la formación morada que lidera Pablo Iglesias ha publicado, bajo el título “Una propuesta de Agenda para el Consejo de la Paz”, siete medidas urgentes para combatir al Estado Islámico y construir una paz duradera.
Putin no descarta ampliar la actual intervención militar en Siria a Libia y Yemen con objeto de combatir el terrorismo yihadista, según desveló en una intervención pública en Moscú.
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