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Trump no hace trampa (VI): Su defensa del nacionalismo
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Trump no hace trampa (VI): Su defensa del nacionalismo

martes 17 de octubre de 2017, 18:55h
Lo más claro que nos aparece en la nueva política defendida por Trump, y en clara línea asociado con el Brexit, Le pen, Orbán, etc., es la defensa a ultranza del viejo nacionalismo. Que porqué viejo, porque intelectualmente ya está superado. Ya conocemos lo mucho de bueno y lo funesto de malo que ha traído, y más parece de otra época anterior.

Pero en este cambio de ciclo ya explicado, lo que sucede en estos momentos es que viejas sociedades que tuvieron su esplendor en la defensa a ultranza de la Patria parece que se resisten a integrarse en los nuevos tiempos que exigen una equilibrada Globalización, y pretenden defender las, para ellos, “Grandezas” del pasado.

Como estos artículos se titulan Trump no hace trampa, también en este tema, lo que ha sabido, él y sus asesores, es defender en los tiempos que corren -para alcanzar puestos de mando sabiendo que serían escuchados- una vieja pretensión humana, “El creer que mi comunidad siempre es mejor que las otras”. Casi siempre sucede que, “A la mía solo le veo bendiciones y , a la vez, ¡Que bien veo los defectos de las otras!”. Pero como digo esta actitud ya es muy anterior a la aparición de este nuevo presidente. Baste mirar a la vieja España y apreciar, estudiar y sacar conclusiones de las luchas nacionalistas. Me refiero tanto a los defensores del viejo nacionalismo español único (¿Castellano? Como a los trasnochados defensores de los nacionalismos tanto Vasco como el Catalán, más propios del siglo XVIII que del XXI. Incluso el Vasco fue más puro y directo, “Esto se resuelve con la pistola y punto”.

Ahora lo que hace este aprendiz de político es unirse a aquellas fuerzas rezagadas, que solo hablan del pasado. No hay una sola que esboce una somera idea de un futuro mejor. Ya saben que es absurdo que ellos hablen de futuro, porque no pueden explicar que harían con los arrabales de “Inferioridad” que se crearían a su alrededor. Es obvio que si la Francia de Le pen, subiese y se hiciese rica y poderosa, crearía en España, Italia, Portugal y Bélgica islas de pobreza y miseria, porque si los demás suben y crecen igual, ¿Cómo explicaría a los puros que le siguen que no se han distanciado?. Ya sabemos que en el espacio tiempo que vivimos “Todo es comparativo, no puede saberse si a ti te va bien si a tu lado mismo no hay alguien a quien le va mucho peor”.

Es un viejísimo conflicto que arranca en los mismos albores de la Historia –y digo historia y no prehistoria, porque desde que tenemos escritos consta la defensa a ultranza de lo propio y el rechazo a lo extranjero. Basta leer a Grecia y los “Xenón”, a los Romanos y sus “Barbari”, pero más antigua es la Biblia y no escucho a nadie criticar la defensa de lo propio del pueblo hijo de Jacob, que aún hoy día lleva su nombre, y rechaza de forma absoluta a quien no pertenezca a su seno. Es un conflicto vigente y aún no resuelto. Baste mirar la propia UE como grupo de derecho más avanzado en la historia de la Especie Humana en el que consta cada día la pugna entre la Unión y el derecho comunitario, y las fuerzas pro Estados, o pro Naciones antiguas.

Ya sabemos que el avance del conocimiento humano no es lineal, sino en “Zigzag”. Y más aún, en “Espiral”. Debemos dar la vuelta caminando en sentido contrario y descubriremos poco tiempo después que estamos justo encima de donde partimos. Antes no entendíamos el problema, ahora al volver más altos en la espiral lo entendemos perfectamente. P. Ejemplo, cuando somos hijos luchamos contra la voluntad de nuestros padres, solo cuando ya somos padres entendemos el problema anterior y lo comprendemos en su totalidad.

Ahora Trump y los suyos van a desatar las energías que luchan por el retraimiento, por el encerrarse en lo propio y rechazo a lo ajeno. Aunque ellos lo que hacen es unirse a esas fuerzas que ya llevaban “Larvadas” algunas décadas. Con ello potenciarán lo propio, sí, pero de acuerdo a las Leyes Técnicas de la Teoría de los Conflictos, “Con esa actitud obligan a los contrarios a realizar lo mismo”. Con ello descubrirán que los beneficios iniciales desaparecen porque ya no venden fuera, más aún, necesitarán nuevos recursos para gastar en el enfrentamiento exterior que han creado. O, ¿Qué cree alguien cuando defiende lo propio, qué el enemigo no se revitalizará para defender lo suyo?. Ya sé que es una vieja tontería de la historia, ¿Porqué todos los soldados van contentos pensando en cuantos enemigos abatirán, y ellos nunca se ven como los encerrados en las bolsas de plástico negro que vuelven para ser enterrados?. Ya lo resolvió el Eclesiastés para los propios Judíos –claro que parece que ellos mismos nunca lo cumplen- “Vanidad de vanidades, todo es Vanidad”.

Tranquilos, la Globalización Equilibrada para la convivencia universal de la especie Humana volverá más fuerte y profunda que nunca. Sé que muchos de mis lectores y amigos no creen en la vuelta, solo quieren mirar a los efectos a corto plazo. Yo miro, con los conocimientos de la Teoría general de los Conflictos, la vuelta de la espiral. Sí, ya sé que Trump y los suyos son la empresa de demolición, cierto, ellos ya están con sus paleadores y bolas de acero comenzando a derribar edificios. Pero yo solo comienzo a buscar a los mejores y más modernos arquitectos, y veo en mi imaginación los maravillosos edificios y avenidas con parking que construiremos.

Más tranquilos todavía, ya lo dicen mis paisanos gallegos, que de lluvia saben mucho y de ahí su famosa ambigüedad, “Siempre que ha llovido –Incluso en el diluvio universal- ha escampado”.

También es bien cierto... Que pobre del que pillen por medio.

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