www.horapunta.com

Carlos González

En las reformas más o menos aceleradas que esta situación de pandemia ha creado, hay una en la que Yony lleva trabajando largo tiempo más allá de esta situación concreta. Él cree que debemos analizarla en profundidad y no dejarnos arrastrar, como en otras ocasiones, al albur de los sucesos, sino que la abordemos conscientemente y pongamos en ello todos los mejores conocimientos que dispongamos de distintas disciplinas para planificarla. Dicha reforma es la distribución de productos al por menor y todo lo relacionado con la compra por parte de los consumidores.

También se está escribiendo ya por muchos autores aquí, en nuestro planeta, que una de las mayores reformas que va a ocasionar esta pandemia es el sistema de la sanidad pública. O por lo menos tener mucho más claro ese concepto y la plasmación práctica que ello va a acarrear.

Yony observa que lo que nos une a todas las especies, en este caso también a la suya y la nuestra, es la preocupación por el… Futuro. La gran ventaja para ese deseo de futuro que nos proporciona esta situación de agobio general planteada por el Coronavirus, es que nos marcará de forma mucho más clara cuál es ese camino que debemos recorrer para alcanzar esos mundos mejores que todos deseamos. Hacia dónde queremos ir y, por supuesto, cuál es el mejor recorrido para conseguirlo.

Después del análisis general de qué son los populismos y sus características más peculiares, es hora de intentar resolver una pregunta que quizá esté en boca de la mayoría. ¿Tienen cura? ¿Cuál es el remedio? Veamos.

No nos engañemos, “La clave fundamental que da pie a que triunfen los populismos mediocres es la ausencia de verdaderas y válidas, Élites”.

Lo que no parece comprensible desde cualquier punto de vista, es la actitud de los seguidores –y votantes- de estos movimientos oportunistas. Cabe preguntarse, ¿Cómo podemos ser tan ciegos ante la historia? Si aún humean las hogueras del Nacismo, el Fascismo o el falangismo y, sobre todo, del Estalinismo –veamos Cuba, Corea del Norte, y ahora Venezuela-, ¿Cómo no recordamos los efectos de ese seguimiento ciego de los que prometieron la “Redención y las Eternas Verdes Praderas” para que ante fórmulas calcadas, la gente les siga de nuevo?

Sus propuestas son sencillas, claras y directas. Nunca requieren una gran dosis de formación intelectual. Están destinadas a las mentes más intermedias de esa sociedad, incluso a los menos formados. No caben grandes reflexiones ni contraposiciones ideológicas. Sus salidas son la mar de comprensibles y aplicables.

Con mi labor –como en todos los artículos que escribo- no pretendo otra cosa que establecer claves intelectuales, técnicas, científicas –otra cosa es que lo consiga o no- para entender el mundo que me rodea. Por ello lo que deseo hacer es estudiar la estructura de estos movimientos para extraer las claves que los explique en profundidad y podamos hablar de ellos sin alabanzas o críticas, simplemente sabiendo lo que tenemos delante, y porqué. He intentar analizarlos como lo que son, una manifestación más de las actividades de la Especie Humana para su organización social.

Es sabido por muchos estudiosos, ya aquí en la tierra, sobre todos los historiadores serios, que la mayoría de los grandes cambios en la evolución de la Humanidad -y para bien- han sido forzados por las circunstancias, y aquellos que se oponían de forma férrea al cambio, ante las nuevas situaciones, no les quedó más remedio que ceder.

Quizá la mayor ventaja de todas es que este peligro general para la Especie Humana nos hará ser más… Conscientes. Cree Yony que nos daremos cuenta -puede que de una vez por todas- que son los peligros, los dolores, las derrotas, las situaciones de indefensión en general las que nos hacen conscientes de nuestra posición y situación, y nos enseñan cómo de verdad somos y en qué plano debemos acomodar nuestra relación con el entorno general de la vida.

Ni que decir tiene que esta situación de verdadero agobio, porque ataca a la salud de todos, nos va a situar mentalmente mucho mejor para combatir esa moda pasajera del… Nacionalismo.

Hemos de destacar que uno de los aspectos en los que esta situación de emergencia sanitaria nos va a cambiar algo la forma de pensar, con cierto mayor equilibrio, es en la valoración que realicemos respecto a las banderas políticas, las ideologías, religiones y diferentes formas de creer o de opinar. Yony quiere hacer hincapié sobre ello porque debemos relativizar los sentimientos ideológicos, religiosos o de opinión política.

Después de todo, Yony realiza análisis del momento. Por ello debe explicar que ventajas e inconvenientes puede aportar el Bichito este. Ya conocemos los humanos que nada es bueno o malo, depende donde se aplique, y cualquier situación, además de los inevitables perjuicios, también dispone de su carga más beneficiosa.

Cuando estudiamos la antropología humana, sus grandes organizaciones políticas a las que llamamos culturas o civilizaciones, y observamos la caída de una de esas grandes épocas continuadas y con clara implantación, lo que encontramos siempre es un corto período en el que personas y movimientos desconocidos, y que aparecen al albor del momento, proponen salidas fáciles, simples y con múltiple liderazgos cortos y sin profundidad, hasta que de nuevo renace otra gran época de grandeza y esplendor. A esos pequeños liderazgos es a lo que hoy llamamos, Populismos.

Si Yony quería hacer un buen informe también debía reflejar los puntos débiles del Marxismo. Y constata que tal como le sucedió al Cristianismo, los aspectos en que su implantación causó férreo rechazo fue la aplicación del dogmatismo.