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Carlos González

No sabía a priori nuestro observador, Yony, cómo redactar el tema de los distintos conocimientos, su aplicación, y las respuestas prácticas que habían adoptado las diferentes culturas sobre ciertos aspectos muy importantes de la vida diaria, tales como la gastronomía, el alcohol o las relaciones de reproducción. Lo que no podía dejar de apreciar era el hecho de que unos dominaban cotidianamente unos temas y otros no se atrevían ni a pensarlos.

Expliquemos una vez más que es esto del equilibrio de fuerzas: El Sistema solar es un equilibrio entre la fuerza de traslación propia de la materia de cada planeta y la fuerza de gravitación del Sol. Sin ese equilibrio, o el planeta se desplazaría sin rumbo por el universo, o si venciese del todo la gravitación, o fuerza de atracción del Sol, instantáneamente sería atraído y se fundiría con dicho astro rey.

Disponer de un claro conocimiento de lo que es la llamada “Permeabilidad Social”, y saber circular por la gran mayoría de sus entresijos es imprescindible para conocer primero, y saber organizar después, de forma técnica y científica, un GSO.

Cuando hemos esbozado la Teoría General de los Conflictos (TGC), hemos dejado claro que la vida, tal como se presenta ante nosotros, es un conflicto permanente de fuerzas en constante contraposición y competencia.

De un somero análisis de toda la naturaleza, especialmente en todos los grupos de seres vivos, comenzando por las plantas, deducimos que siempre impera una aparente jerarquía.

En los grupos animales no humanos podemos decir que los simples administrados son más difíciles de encuadrar, porque casi todos los miembros de la manada tarde o temprano serán jerarquía, o puede que lleguen a ser élite.

Al realizar un estudio riguroso de los animales de grupo, observamos en todos ellos que al lado del líder siempre existen varios machos o hembras –tal es el caso de las elefantas, las leonas- que sustentan al grupo y ejercen un liderazgo claro sobre los demás miembros. A estos individuos les llamamos élites. Con el desarrollo de los grandes grupos civilizatorios es fácil apreciar que son estas élites las que dan vida a dicha cultura. El Líder político o ideológico de ese grupo surge generalmente de entre estas élites. Estas le nombran y le sustentan.

En los animales de grupo que estudiamos –Elefantes, Caballos, Renos, y más aún los insectos- comprobamos que el liderazgo se realiza instintivamente con mecanismos de fuerza e imposición, y el lenguaje es todo él corporal, y lo ejercen con sus armas físicas. Así fue en los comienzos de los homínidos.

Pensaba Yony, al observar la mentalidad de la gran mayoría de los habitantes de los estados más desarrollados, que si pudiese se dirigiría a los habitantes del planeta Tierra con el fin de realizar una clarísima proclama en defensa del “Conocimiento”. De lo que aquí es conocido como el conocimiento científico. Él sabe que se denomina así porque el pensador, René Descartes, con ese nombre lo recogió porque era el que se obtenía al aplicar un método de trabajo al que mismo autor denominó, “Método científico”.

Después de la lectura de los dos artículos precedentes, a nuestro informante, Yony, le embarga la duda acerca de nuestras verdaderas relaciones públicas en lo que a la información y estados de opinión se refiere.

La observación que realizó Yony, en el artículo pasado, le llevó a trasladar esa reflexión acerca de lo público y lo privado al escabroso tema del empleo, y su regulación de forma técnica y científica en esta sociedad, a su juicio, aún bastante mítica y dogmática.

Yony sigue reflexionando, hay muchas cosas que quedarán para su simple observación y análisis, y otras, ya resumidas, serán las que pasarán a la comunicación directa con sus autoridades. Una de las que le lleva a darle vueltas en su cabeza, y producirle cierta consternación, es nuestra imposibilidad de alcanzar el equilibrio en la distinción y tratamiento entre lo público y lo privado.

A redactor del informe sobre nuestro mundo, le atrajo el estudio sobre la explotación de nuestros recursos naturales. Debía analizar en profundidad, tal como se dieron en la historia y se explican en las facultades de economía, los distintos sectores que conforman los niveles de producción de una economía organizada.

Justo por llegar en estos tiempos de elecciones, a Yony no le queda más remedio que observar, estudiar en profundidad, e informar a sus superiores, y a su mundo en general, cómo vemos nosotros, y actuamos, en esto de la cosa pública. Algo por cierto absolutamente común a cualquier organización social sea en el mundo y en la época que sea.

Nuestro amigo decide posarse un rato y echar un vistazo. Por aquello de haberse preparado para su trabajo, ha leído un rato sobre el planeta Tierra y sus ocupantes. En sus lecturas sobre las distintas leyendas, en este caso patrias, acaba de recordar aquella de que Dios –el Cristiano-, cuando terminó el mundo –El nuestro, cuando creíamos que éramos los únicos- parece ser que le gustó tanto que decidió darle un beso. Lo cogió con ambas manos, una la posó sobre las rías gallegas, de ahí las cinco Rías Baixas, la otra en Suiza, por lo de la belleza de los Alpes, y el beso se lo dio, claro está, en… Granada. No se puede negar la enorme belleza que engloba.