www.horapunta.com

Opinión

Estamos viendo las declaraciones de bienes que están haciendo nuestros parlamentarios, y no dejamos de asistir sorprendidos con algunas cifras.

Lo primero que observaron los viejos Brujos es que ciertas leyes de la madre naturaleza se cumplían siempre. Todos los organismos nacían y morían. El agua siempre discurría corriente abajo, y los objetos arrojados al aire siempre descendían a la madre Tierra. Más aún, los conocimientos técnicos, de las reglas de la vida, fueron muy anteriores a cualquier elucubración teórica, y mucho más antiguas que cualquier teoría global del mundo. Es decir, antes que ningún Espíritu o Dios.

En estos día hemos conocido que había unos 14.000 millones de subvenciones públicas que carecían de evaluación, según la AIReF, hecho que alumbra este artículo.

Tenemos resultados electorales. Ahora tocaría empezar a trabajar y que se ganen el sueldo nuestros políticos, pero nos han dado y nos siguen dando lecciones. Hablemos de algunas de ellas.

Pablo Casado llegaba entusiasmado este lunes al Comité Ejecutivo Nacional del partido, convocado para nombrar a los portavoces en el Congreso y en el Senado, así como para valorar los resultados obtenidos en los últimos comicios. Todo iba bien hasta que, en un alarde de egocentrismo, Casado desdijo en la posterior rueda de prensa a varias de las figuras del PP reunidas para tal ocasión, lo que encendió la mecha de un polvorín que estalló poco después durante el almuerzo de los barones con el líder de los populares.

Huawei Technologies Co., Ltd, quizá la empresa tecnológica fabricante de móviles más importante del mundo, parece que ha recibido un revés con la prohibición de Trump, en el sentido de que deje de utilizar tecnología americana en sus productos.

Después de las generales, nos enfrentamos a las municipales, europeas y autonómicas. Muchas elecciones y mucha responsabilidad en un momento de incertidumbres.

En su momento hablábamos de los políticos pez, esos con corta memoria y sus «diálogos de besugos». Hoy seguimos hablando de otra subespecie, los peces amarillos. Habrá que ironizar con tanta pesadez electoral.

Si la vida se nos presenta como un kaos, es porque percibimos la existencia diaria como un permanente Conflicto. No solo para nosotros como individuos o como especie, sino para todo tipo de existencias, y más aún, unas especies viven de destruir a las otras o solo sobreviven tras la muerte de individuos de las otras. Analícese la vida de los Virus o de los animales predadores.

Apenas llegado al Reino Unido, Trump describió al líder laborista (y al alcalde de Londres) como "una fuerza negativa" y confirmó que le pidió una cita, pero no quiso recibirlo. Luego, ha proclamado: "el Brexit ocurrirá… Yo habría llevado a los tribunales a la UE" y prometió que, una vez ocurrido, establecerá un gran acuerdo bilateral.

Si bien las recientes elecciones europeas asustan, el mundo mejora. La libertad global crece, aunque lentamente, y el desarrollo científico y tecnológico y, por tanto, la calidad de vida también, mientras que la pobreza cae y disminuyen la violencia, las guerras, el terrorismo y el delito común.

No descubro nada nuevo si alego rotundamente que, desde el mismo nacimiento de la conciencia humana, y quizá como el componente principal de esta, surgió la absoluta necesidad de comprender el entorno con el que se relacionaba constantemente. Más tarde también se necesitó estudiar qué era lo que le sucedía, no solo al individuo, sino al grupo humano actuando en conjunto.

Patético. Era la Grecia antigua y ya Aristóteles sabía que la violencia era, siempre y necesariamente, destructiva, de hecho, la definía como aquello que intenta -desviar- destruir el desarrollo del cosmos. Y así lo replicaron científicos de la talla de Tomás de Aquino, pero en pleno Siglo XXI todavía hay quienes no pueden superar la primitiva idea de que la violencia puede ayudar en la defensa o, peor, en el establecimiento de un “orden social”.

Cuando despierta la consciencia de un ser humano, a lo que se encuentra delante y formará todo su entorno le denominamos, Naturaleza, o La Vida. Lo que no sabe ese ser pensante, hasta que sea formado en ello, es que él ya es esa Naturaleza y forma parte de esa, Vida. Esta ya le creó a él sin que tuviese la más mínima participación en ello. Su cuerpo, su mente y toda su existencia es una forma más de esa naturaleza, y creada exclusivamente por ella.

En decenas de artículos publicados, así como en diferentes libros, ambos acerca de los estudios sobre los grupos humanos y su funcionamiento, siempre hablo de Grupos Sociales organizados (GSO). Hoy, a esos grupos humanos se les denomina estados. De ahí el título de, el estado del estado. En este caso dicho estado es el Español. Aunque en diferentes ocasiones se le comparará con los de su entorno, o en otras a cualquier otro del planeta, por aquello de la contraposición de culturas.