www.horapunta.com

Opinión

Lo de la sentencia y lo que está ocurriendo a raíz de esta aburre y preocupa, aunque podemos aventurar algunas reflexiones.

Entre el martes 15 y el sábado 19 de octubre deliberaba la asamblea anual conjunta del FMI y el BM. El primer día dieron a conocer el informe sobre las Perspectivas Económicas Mundiales, ajustando a la baja la tasa de crecimiento global dejándola en 3% para 2019 y 3,4% para 2020 y, por cierto, nunca aciertan. Según Bloomberg Economics, el ritmo de expansión global ya se desaceleró al 2,2% en el tercer trimestre, desde el 4,7% a principios de 2018.

Cuando ponemos en juego las distintas leyes del conflicto, o mejor expresado, cuando aplicamos estos conocimientos sobre esas constantes, que es a lo que llamamos leyes, porque sabemos que siempre se comportarán así, ellas nos facilitan analizar y explicar cualquier movimiento social tanto individual como colectivo.

Primero comprobemos si nos vale o no la palabra, responsabilidad, porque nos dice la RAE: “Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de cualquier causa legal”.

Los políticos se divierten con la guerra, pelean unos contra otros y todos contra todos según sople el viento, gastan fortunas, y las masas los siguen como en el Coliseo romano cuando tiraban cristianos a las fieras.

El caso Villarejo y la implicación del BBVA ha puesto sobre la mesa, otra vez, la figura de la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

Cuando tu voto vale lo mismo que el de una persona que no sabe siquiera quién es, que no tiene conciencia de sí misma, ni de lo que hace, entonces es que tu voto no vale nada.

Estamos asistiendo a un escenario muy abierto en el que el anuncio de nuevas elecciones generales no es descartable.

Ahora que ya disponemos, entre otras, de esta herramienta eficaz para estudiar el mundo en el que vivimos, me refiero a la TGC y las leyes que rigen todo conflicto, apoyándonos en que estas nos demuestran cómo funcionan, o funcionamos, todas las voluntades en la naturaleza tanto individuales como colectivas, y, teniendo siempre presentes esas pautas naturales, debemos pasar a tomar nuestras decisiones aplicando esos conocimientos objetivos y, abandonando ya, de una vez por todas, las visiones y conjuras míticas. Debemos dejar de ser adolescentes.

Noah Rothman escribió una columna titulada “La huelga climática tiene que ver con el adoctrinamiento, no con la ciencia”. Preocupa que se trate de un principio de “histeria colectiva”, también llamada “psicosis en grupo” y de lavado de cerebro: demandan que la "educación integral sobre el cambio climático", se dirija a niños de 5 a 14 años porque "la capacidad de impresión es alta durante esa etapa de desarrollo".

El congreso del PP del País Vasco ha vuelto a poner en primer plano la crisis de identidad que vive la derecha española.

Hemos de seguir con la RAE, respecto a Libertad nos dice: “Facultad natural que tiene el ser humano de obrar de una manera o de otra, o de no obrar, por la que es responsable de sus actos”. El principio de libertad de las partes subraya que cada parte en su evaluación y toma de decisiones, dentro de la competencia del conflicto, siempre es libre. Puede adoptar esa, o puede no adoptar ninguna. La emoción es suya.

Cuenta Gemma Parellada, en un artículo titulado “La violencia xenófoba enfrenta a los gigantes de África”, publicado en El País de Madrid, que las calles del centro de Johannesburgo -la ciudad más poblada de Sudáfrica- amanecieron días atrás con comercios saqueados, tiendas quemadas y otras dos víctimas mortales. Los ataques xenófobos han causado en una semana al menos doce muertos ocho de los cuales, irónicamente, eran sudafricanos y solo dos extranjeros y otros dos de nacionalidad desconocida.

Siguiendo con la misma línea anterior, debemos decir que la RAE define conducir: “Manejarse, portarse, comportarse, proceder de una u otra manera, bien o mal”. Por su parte nos dice que dolor: “Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por acción interior o exterior”. De ahí surge la pregunta, ¿Qué fue lo que guio a la primera reacción química, y más aún, a la primera célula para que adoptara una línea de reacción u otra, y se condujese, evolucionando hasta la creación de lo que hoy somos? Solo una respuesta… El Dolor recibido. Este, o fue soportado, o le obligó a cambiar de dirección.

Por exigencia de la URSS, que vence a los Nazis y ocupa Berlín, su capital, los austríacos han erigido en Viena un gran monumento al soldado soviético, y ninguno al inglés o americano.