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El mediador

De un somero análisis de toda la naturaleza, especialmente en todos los grupos de seres vivos, comenzando por las plantas, deducimos que siempre impera una aparente jerarquía.

Yony sigue reflexionando, hay muchas cosas que quedarán para su simple observación y análisis, y otras, ya resumidas, serán las que pasarán a la comunicación directa con sus autoridades. Una de las que le lleva a darle vueltas en su cabeza, y producirle cierta consternación, es nuestra imposibilidad de alcanzar el equilibrio en la distinción y tratamiento entre lo público y lo privado.

A redactor del informe sobre nuestro mundo, le atrajo el estudio sobre la explotación de nuestros recursos naturales. Debía analizar en profundidad, tal como se dieron en la historia y se explican en las facultades de economía, los distintos sectores que conforman los niveles de producción de una economía organizada.

Justo por llegar en estos tiempos de elecciones, a Yony no le queda más remedio que observar, estudiar en profundidad, e informar a sus superiores, y a su mundo en general, cómo vemos nosotros, y actuamos, en esto de la cosa pública. Algo por cierto absolutamente común a cualquier organización social sea en el mundo y en la época que sea.

Nuestro amigo decide posarse un rato y echar un vistazo. Por aquello de haberse preparado para su trabajo, ha leído un rato sobre el planeta Tierra y sus ocupantes. En sus lecturas sobre las distintas leyendas, en este caso patrias, acaba de recordar aquella de que Dios –el Cristiano-, cuando terminó el mundo –El nuestro, cuando creíamos que éramos los únicos- parece ser que le gustó tanto que decidió darle un beso. Lo cogió con ambas manos, una la posó sobre las rías gallegas, de ahí las cinco Rías Baixas, la otra en Suiza, por lo de la belleza de los Alpes, y el beso se lo dio, claro está, en… Granada. No se puede negar la enorme belleza que engloba.

Quizá el extraterrestre, al que si queréis llamaremos Yony, comience su informe detallando una visión general de cómo encuentra a la especie Humana sin entrar en las distintas culturas. Puede que precisamente lo primero que le impacte sea eso. El grado de falta de relación profunda entre unas culturas o civilizaciones y otras.

Hemos de seguir con la RAE, respecto a Libertad nos dice: “Facultad natural que tiene el ser humano de obrar de una manera o de otra, o de no obrar, por la que es responsable de sus actos”. El principio de libertad de las partes subraya que cada parte en su evaluación y toma de decisiones, dentro de la competencia del conflicto, siempre es libre. Puede adoptar esa, o puede no adoptar ninguna. La emoción es suya.

Este principio, ley, o conocimiento universal incontrovertible, ha de quedar claro aquí y ahora para que entendamos algo más de la dinámica de los conflictos. La vida en la que existimos, de la que formamos parte interactiva, y que hoy pretendemos entender para convertir esas apreciaciones en conceptos explicables, funciona, además de con otros axiomas, con el siguiente: “Para que haya vida, movimiento, confrontación, modificación, evolución… ha de darse el supuesto que no haya solo Hidrógeno, u Oxígeno, o cualquier otro compuesto o elemento. Son las relaciones entre distintos elementos, fuerzas, posiciones o voluntades lo que crea todo el juego de lo que llamamos… Vida”.

En los grupos animales no humanos podemos decir que los simples administrados son más difíciles de encuadrar, porque casi todos los miembros de la manada tarde o temprano serán jerarquía, o puede que lleguen a ser élite.

Al realizar un estudio riguroso de los animales de grupo, observamos en todos ellos que al lado del líder siempre existen varios machos o hembras –tal es el caso de las elefantas, las leonas- que sustentan al grupo y ejercen un liderazgo claro sobre los demás miembros. A estos individuos les llamamos élites. Con el desarrollo de los grandes grupos civilizatorios es fácil apreciar que son estas élites las que dan vida a dicha cultura. El Líder político o ideológico de ese grupo surge generalmente de entre estas élites. Estas le nombran y le sustentan.

En los animales de grupo que estudiamos –Elefantes, Caballos, Renos, y más aún los insectos- comprobamos que el liderazgo se realiza instintivamente con mecanismos de fuerza e imposición, y el lenguaje es todo él corporal, y lo ejercen con sus armas físicas. Así fue en los comienzos de los homínidos.

No logro entender el siguiente dilema: ¿Porqué cuando hablamos de medicina o Botánica nos inclinamos hacia abajo, sobre el tema a estudiar, y no perdemos detalle de lo que tenemos delante para entenderlo lo mejor posible, y cuando hablamos de organizar nuestra vida en común, o de la política de un estado, levantamos la mirada, casi siempre como extasiada, y miramos al cielo, o cuando menos al horizonte, como si fuese algo divino, o mágico, y no bajamos la vista para analizar al grupo social organizado (GSO) como haríamos con una pierna rota o para observar cuánta agua necesita una planta?

El acto simbólico que propongo a los lectores -a los alumnos en su caso- es que se imaginen que están en un circo, y a través de una escalera interior consiguen subir hasta traspasar la lona y poder sacar la cabeza por encima de la carpa.

Siguiendo con la misma línea anterior, debemos decir que la RAE define conducir: “Manejarse, portarse, comportarse, proceder de una u otra manera, bien o mal”. Por su parte nos dice que dolor: “Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por acción interior o exterior”. De ahí surge la pregunta, ¿Qué fue lo que guio a la primera reacción química, y más aún, a la primera célula para que adoptara una línea de reacción u otra, y se condujese, evolucionando hasta la creación de lo que hoy somos? Solo una respuesta… El Dolor recibido. Este, o fue soportado, o le obligó a cambiar de dirección.

La segunda ley que define y nos enseña a estudiar la dinámica de todo conflicto es la ley de la Confrontación y Competencia Constante. Siguiendo con las definiciones de la RAE, nos dice que Confrontación es: “Acción y efecto de confrontar”. Por lo tanto no nos ilumina mucho acerca de esta situación. Pero, sin embargo, sí lo hace al definir “Competencia”: “Disposición o rivalidad entre dos o más personas que aspiran a obtener la misma cosa”.