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El mediador

Los argumentos que debemos utilizar para provocar la reflexión en los ciudadanos medios serán del tipo siguiente...

Ya ha sido explicado en el primer artículo que la moral y la política por la que nos regimos mayoritariamente, hoy en día, sigue siendo mítica, críptica, e irracional.

En el Siglo VI a.C. un grupo de pensadores griegos a los que denominamos Presocráticos, nos legaron su afán por entender las leyes que regían el mundo que habitaban. Les llamaron leyes físicas y con ellas trataron de comprender las medidas de un triángulo o el área de un cuadrado.

Lo más claro que nos aparece en la nueva política defendida por Trump, y en clara línea asociado con el Brexit, Le pen, Orbán, etc., es la defensa a ultranza del viejo nacionalismo. Que porqué viejo, porque intelectualmente ya está superado. Ya conocemos lo mucho de bueno y lo funesto de malo que ha traído, y más parece de otra época anterior.

Para mí es apasionante comprobar a lo largo de la historia de la especie humana cómo se ha ido desarrollando el equilibrio entre los dos géneros, Masculino y Femenino.

No es necesario realizar un minucioso estudio para comprobar a primera vista que a lo largo de la historia todo el funcionamiento de los procesos sociales ha sido cíclico. Estos se han alternado constantemente, por distintos motivos y en función a variadas circunstancias , que a su vez, han marcado la duración de uno u otro ciclo.

En cada tiempo y lugar impera una ideología dominante. Ni mejor ni peor. La que se ha impuesto en ese momento porque es considerada por las élites y la mayoría de los administrados como la posible, o la más adecuada, o la que lleva tiempo imperando y aún no ha nacido otra mejor.

La historia es una de las grandes fuentes de conocimiento, y por ello, muy buena para el aprendizaje. Cuentan –aunque ya se ha demostrado que es totalmente falso- que cuando en las Olimpiadas de 1.936, Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro y el jefe del estado Alemán, anfitrión de los juegos, debía saludarle y felicitarle, este abandonó el estadio porque no podía ir contra sus ideas racistas.

Ya llevamos varias sesiones con las partes, sabemos lo que quieren, y como. Hemos comprobado que actúan al margen de sus representados. Esto es así porque los intereses de las élites –en este caso- y los ciudadanos a los que representan, son contrapuestos. Lo que vamos a hacer es informar a los votantes en general para que conozcan que se está cociendo, y como lo cocinan sus representantes.

Supongo que desde que se despertó la llamada conciencia humana, todos los grupos sociales, con sus brujos y chamanes al frente -después los filósofos griegos- lo que han pretendido ha sido tratar de comprender el mundo que les rodeaba.

Ya sabemos que el Fondo de la mediación está en que manden unas élites políticas o las otras. Nuestro siguiente paso consiste en hablar con “Las partes”.

Lo que pretendo con este artículo es poner sobre la mesa las consideraciones de un mediador profesional acerca de lo que supondría, de verdad y con criterios técnicos de mediación, una auténtica labor de sentar a las partes en controversia, y poder ofrecer razonamientos que lleven a los afectados a alcanzar una solución que pudiera satisfacer a casi todo el mundo.

Ya es bien conocido que dicho sentimiento es el que adquiere cualquier animal por los distintos sentidos para integrarse con los suyos. Sabemos que un patito sigue al que esté al lado cuando sale del huevo. En el caso de los humanos la pertenencia se adquiere por los afectos de la niñez y el adoctrinamiento de un idioma, unas costumbres, ciertas creencias y una forma determinada de vivir.

En varios libros y en decenas de artículos me he dedicado a criticar la visión mayoritaria actual, del mundo que nos rodea y a nosotros mismos dentro de él, contemplada y explicada desde el punto de vista de las religiones e ideologías. Eso ya no es posible.