www.horapunta.com

Carlos González

Hasta no hace mucho, el tema político del Medio ambiente, la ecología, el cambio climático, o la simple defensa de la Biosfera, parecía un tema bucólico, de gente radical de izquierdas, o de simples idealistas visionarios.

Al comenzar cada año es costumbre que cada persona, e incluso cada organización, se trace nuevos objetivos, aunque sea de forma simbólica, y que inicie tímidamente su camino, aunque puede que allá por mediados de febrero los abandone por completo o se olvide directamente de los mismos.

Hay un nuevo asunto sobre el que Yony lo tiene muy claro por su larga tradición cultural, pero comprueba lo novedoso que es para nosotros, los humanos que habitamos en estados o culturas más desarrolladas aquí, en el planeta Tierra. Dicho tema es el del ecologismo y el del famoso, “Cambio Climático”.

Un abismo que creíamos que ya estaba totalmente superado porque lo hemos cruzado muchas veces en ambas direcciones es el del Nacionalismo. El estudio que tienen que llevar a cabo Yony le obliga a ser extremadamente cuidadoso porque la línea intermedia es muy frágil y puede resultar muy fácil confundir al lector. Y más si este lo hace de buena fe y con intención de entender de verdad, y superar de una vez por todas, este antiguo y profundo abismo en las relaciones humanas entre grupos.

El Yony que nos está estudiando, como buen observador imparcial, se siente decepcionado acerca de lo mucho que nos cuesta a los españoles, como colectivo, entender, y por ello cruzar, el paso del abismo entre, Izquierdas y Derechas.

Ya se ha publicado, y forma parte de la literatura actual, una frase que puede ayudarnos a plantear la cuestión acerca de los posibles abismos mentales, y su cruce. Dicha cita es: “No hay más cadenas que las que atan nuestra mente”.

Muchas veces en la historia del pensamiento humano se ha escrito sobre el concepto de Esperanza. Yony no es ajeno a ese conocimiento de nuestra forma de pensar y su evolución.

Yony conoce de forma técnica, al explicar los grupos sociales, que la plasmación política del instinto de la territorialidad, unido a la característica de la Especie Humana, de ser una animal de grupo, nos lleva automáticamente al llamado, Nacionalismo. Todos sabemos que por dicho nombre se conoce: “la defensa a ultranza de la nación y la cultura propia, es decir, a la que una persona cree pertenecer”.

Las élites que gobiernen en el futuro solo podrán hacerlo utilizando el Conocimiento, entendido este en su expresión y aplicación más amplia.

Es perfectamente conocido que el ser humano es un animal territorial, a la vez que de grupo. Este grupo siempre necesita un territorio concreto sobre el que desarrollarse. Como mamífero colectivo necesitó de un espacio que dominaba para alimentarse y reproducirse. Todas las culturas, civilizaciones, imperios, reinos o simples etnias han necesitado un territorio sobre el que expandirse. Esos límites territoriales son hoy los conocidos como estados, la defensa de esa extensión ha dado lugar a las “Defensas de la Patria”, y a los hoy famosos nacionalismos.

Las nuevas élites, si quieren de verdad construir un mundo nuevo para el futuro, han de superar todos y cada uno de los viejos Mitos. La superación de los viejos conceptos ideológicos, dogmáticos y crípticos ha de ser total.

La definición popular de élite no difiere mucho de la expresada en la RAE. Comenzando por el diccionario, Este nos dice que es “Grupo minoritario y selecto de personas, animales o cosas”.

A Yony le cuesta mucho aceptar que nos es muy difícil a los Humanos entender el concepto de Especie. O más que entenderlo, aplicarlo. Ello nos impide comenzar a diseñar relaciones sociales y construcciones políticas manejando dicho concepto y aceptando que podemos correr y saltar, defender o protestar, pero al final, se oponga quién se oponga, o se retarde lo que se retarde, todos terminaremos conviviendo como lo que somos: Una única Especie con relaciones estables y permanentes.

Las élites del mundo catalán, desde que se conoce su historia, siempre han sido élites más de comerciantes y empresarios ligados al mundo mercantil y fabril, aunque tuviesen en sus inicios título nobiliario. Su principal característica es que estamos ante burgueses ricos que quieren defender unas costumbres, lengua y creencias propias.