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Donald Trump

El denominado ya como 'Muro de las mentiras', de 15 metros de largo y 3 de alto, tiene impresas las 20.000 mentiras del presidente de los Estados Unidos, ordenadas de manera cronológica y diferenciadas con distintos colores.

A la hora de escribir esta reflexión ya sabemos quién será el próximo inquilino de la casa Blanca. La victoria después de un largo y complejo recuento electoral ha sido para el demócrata Joe Biden, un hombre tranquilo, como tranquila se ha quedado la parte sensata del mundo después de conocerse.

“La OMS acaba de admitir que tenía razón. Las cuarentenas están matando a países de todo el mundo. La cura no puede ser peor que el problema en sí mismo. Abran sus estados, gobernadores demócratas. Abre Nueva York. Una larga batalla, ¡pero finalmente hicieron lo correcto!”, twitteó triunfante Trump. Sucede que la burocrática OMS se desdijo de su prédica pro cuarentena, y ahora, ¡falta que afirme que los barbijos solo dificultan la respiración!

A mis casi 80 años mantengo buena memoria, pero hay una cantidad de hechos, muy pocos, que por su simpleza y claridad dejaron en ella una especial marca.

Estados Unidos reanuda la pena de muerte a nivel federal con las ejecuciones programadas en julio de cuatro condenados por asesinato de niños, tal y como ha desvelado 'Newsweek'. Sería la primera ocasión desde 2003, aunque cabe recordar que el fiscal general, William Barr, aprobó una adenda en julio del año pasado al Protocolo Federal de Ejecuciones para la utilización de drogas en inyecciones letales para dar fin a la vida de los condenados.

Eugene Jarecki, un conocido cineasta y autor estadounidense, inauguró el pasado miércoles el 'Reloj de las muertes de Trump', una página web que estima la cantidad de muertes por la pandemia del coronavirus en el país a consecuencia de la "inacción" del Gobierno.

Un partido amistoso a disputarse en Israel entre las selecciones de Argentina e Uruguay implica mucho más que una organización normal, de las acostumbradas, la realidad política de la zona hacía que hasta 48 horas antes nadie supiera si se jugaba o no, las raquetas que desde la Franja de Gaza se disparaban sobre el territorio de Israel eran el mayor signo de pregunta.

Una misteriosa y polémica llamada ha desatado el escándalo. Una nueva hoja de ruta del presidente norteamericano que se ha cobrado su primera víctima: Kurt Volker. ¿Quién es? ¿Por qué dimitió el pasado viernes? Despejamos todas las dudas...

Estados Unidos acudió a las urnas el pasado martes para decidir si vuelven a confiar en el republicano Donald Trump y, por ende, ocupa cuatro años más la Casa Blanca o si, por el contrario, optan por el cambio y eligen al demócrata Joe Biden.

Un segundo mandato del actual presidente traería más entorpecimiento al comercio y la inmigración, y a nadie le conviene una “guerra fría” y mucho menos si esta escaldada, con el cada vez más autoritario gobierno de Beijing, termina en una guerra real.

Estados Unidos ha dado un giro en las restricciones impuestas a las compañías que mantenían negocios con Huawei y el Departamento de Comercio ha despejado el camino para que las empresas estadounidenses puedan trabajar con la tecnológica china en el desarrollo de redes 5G.

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland, una de las más grandes e importantes de Australia, alertan de que las teorías de conspiración que sostienen que el coronavirus de la pandemia por Covid-19 es en realidad un arma biológica desarrollada de forma premeditada por seres humanos están creciendo en las redes sociales "a través de los esfuerzos coordinados" por cuentas partidarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"Hoy ordeno a mi Gobierno suspender los fondos a la OMS mientras reviso su conducta para determinar el papel de la OMS y su grave mala gestión y encubrimiento de la expansión del coronavirus". Así de contundente se ha mostrado Donald Trump durante una rueda de prensa en la Casa Blanca en la que ha puesto en jaque a la principal organización de la salud a nivel mundial.

En julio de 2017 escribí una columna titulada “Trump, el heredero de Nixon” donde mencionaba una reseña de la reedición en español del libro de Carl Bernstein y Bob Woodward, “Todos los hombres del presidente”, sobre el ‘escándalo Watergate’.

Patético. Era la Grecia antigua y ya Aristóteles sabía que la violencia era, siempre y necesariamente, destructiva, de hecho, la definía como aquello que intenta -desviar- destruir el desarrollo del cosmos. Y así lo replicaron científicos de la talla de Tomás de Aquino, pero en pleno Siglo XXI todavía hay quienes no pueden superar la primitiva idea de que la violencia puede ayudar en la defensa o, peor, en el establecimiento de un “orden social”.