La actividad y el comportamiento del ser humano contribuyen a un número cada vez mayor de catástrofes en todo el mundo, lo que ha puesto en peligro millones de vidas y muchos de los beneficios sociales y económicos alcanzados en las últimas décadas, advierte un nuevo informe de la ONU publicado el martes.
Las agencias de socorro que ayudan a los ucranianos afectados por la guerra recibirán 50 millones de dólares adicionales del fondo humanitario para ese país. Al menos 17,7 millones de personas necesitan asistencia y protección urgentes. Los desplazados alcanzan ya al 17% de la población.
La Red Mundial de Geoparques de la organización de la ONU dedicada a la cultura y a la educación cuenta ya con un total de 177 inscripciones. Su denominador común es su extraordinario patrimonio geológico, y que sirve para apoyar la diversidad biológica y cultural.
La Asamblea General tomó esta extraordinaria medida por segunda vez en la historia preocupada por las informaciones de violaciones y abusos de los derechos humanos cometidos por la Federación de Rusia en Ucrania.
A menos que todos los gobiernos cambien sus políticas energéticas, el planeta será inhabitable, advierte el titular de la ONU, acusando a algunos líderes gubernamentales y empresariales de mentir en cuanto a sus compromisos de reducir su uso de combustibles fósiles y optar por energías limpias. Un nuevo informe revela que entre 2010 y 2019 se produjeron más emisiones de carbono que nunca, pero insiste en que aún se pueden reducir a la mitad para 2030.
Dos años después del brote del coronavirus, la respuesta mundial no ha hecho más que evidenciar las diferencias entre países ricos y pobres, y en los propios países entre los más vulnerables, según muestra un estudio de la agencia de la ONU para el desarrollo. La inequidad en las vacunas, además de prolongar la pandemia, ralentiza la recuperación económica de países enteros, pone en peligro los mercados laborales mundiales, los pagos de la deuda pública y la capacidad de los países para invertir en otras prioridades.
Estas cifras incluyen a unos 6,5 millones de hombres, mujeres y niños desplazados internamente y a casi 3,5 millones de personas que han cruzado las fronteras internacionales de Ucrania como refugiados. Un 13,5% ya sufrió una experiencia previa de desplazamiento durante 2014 y 2015 cuando el ejército ruso se anexionó Crimea.
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La Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) ha condenado enérgicamente la violencia sexual generalizada, los asesinatos, incluidas las decapitaciones, la quema de civiles vivos y los ataques a personal humanitario en el condado de Leer.
Responsables de las agencias para los refugiados y migrantes advirtieron de que se está “desatando una pesadilla humanitaria” en el centro y el este del país, que provocará más víctimas civiles. Unos 13 millones de personas están en zonas afectadas por los combates a las que es difícil llevar ayuda de forma segura.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad, las agencias de la ONU denuncian un aumento de informes sobre violaciones y violencia sexual. También indicaron que cerca de la mitad de los niños que permanecen en Ucrania corren el riesgo de quedarse sin comida.
La mala calidad del aire nos lleva a padecer enfermedades cardiovasculares, ictus y problemas pulmonares. En total, siete millones de muertes anuales que podía evitarse. La agencia de la ONU encargada de velar por la salud pública mundial pide dejar de seguir financiando los combustibles fósiles que nos matan.
El coordinador humanitario de la ONU explorará con las partes la posibilidad de un alto el fuego humanitario inmediato que dé paso a negociaciones políticas para la paz, informa António Guterres. “La solución a la tragedia no es humanitaria, es política”, dice y destaca la labor de socorro de la Organización con más de mil trabajadores en Ucrania.
El texto patrocinado por 90 países, entre ellos Ucrania, derrotó a la propuesta de Sudáfrica, que no se llegó a votar y que no mencionaba a Rusia. La resolución adoptada obtuvo 140 votos a favor, cinco en contra más 38 abstenciones.
La pandemia, la guerra en Ucrania y la falta de voluntad política socavan los esfuerzos por frenar el calentamiento de la Tierra. Los planes de reemplazar los energéticos rusos con cualquier alternativa disponible pueden impulsar la destrucción, advierte António Guterres, y urge a no abandonar la meta de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5º Celsius para fin de siglo.
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