Israel ha bombardeado una ambulancia en Líbano, violando el alto el fuego acordado y provocando al menos 11 muertes. Los ataques recientes incluyen un misil que alcanzó a los sanitarios que trasladaban heridos, resultando en la muerte de varios trabajadores de la salud. A pesar de las negociaciones para mantener la paz, Israel ha continuado con sus ofensivas, alegando operaciones contra Hizbulá. Desde el inicio de las hostilidades en marzo, más de 3,000 personas han perdido la vida. La situación sigue siendo tensa con denuncias constantes de agresiones por parte del ejército israelí.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) condena el veto impuesto por Israel a la periodista española Queralt Castillo, quien fue denegada la entrada al país tras acusaciones de antisemitismo y apoyo al movimiento BDS. La organización denuncia que esta acción, junto con otras recientes denegaciones de visados a periodistas europeos, representa un mecanismo de presión incompatible con la libertad de prensa. Castillo solicitó autorización para trabajar en Israel, pero su permiso fue rechazado sin previo aviso. RSF advierte que este tipo de prácticas pueden afectar a otros periodistas internacionales y exige atención del Gobierno español ante estas intimidaciones.
Israel está a la espera de la aprobación de Estados Unidos para llevar a cabo una ofensiva contra Irán, que su ministro de Defensa ha calificado como "diferente y letal". La tensión entre ambos países se intensifica en medio del estancamiento de las negociaciones y la captura de buques por parte de Irán en el estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense ha ordenado a la Armada actuar con firmeza ante cualquier amenaza en esta zona estratégica, mientras que funcionarios iraníes desmienten afirmaciones sobre divisiones internas en su gobierno. La situación sigue siendo crítica, con 31 buques obligados a regresar a puertos iraníes debido al bloqueo naval impuesto por Washington.
Líbano ha declarado que sus negociaciones con Israel son "independientes" de las conversaciones entre Irán y Estados Unidos. El alto el fuego entre estas potencias vence este miércoles, tras una tregua considerada frágil. Recientemente, un buque iraní fue atacado por el ejército estadounidense en el estrecho de Ormuz, lo que provocó represalias por parte de Irán. El presidente Donald Trump confirmó la intervención militar, alegando que el barco intentaba burlar un bloqueo naval. La situación se mantiene tensa y podría desestabilizar la tregua existente.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha declarado que la campaña de Irán no ha finalizado y ha destacado los "logros históricos" alcanzados hasta ahora. A pesar de las críticas sobre la efectividad de las acciones israelíes, Netanyahu asegura que se han logrado avances significativos en la lucha contra Irán. La situación en el conflicto continúa siendo tensa y se sigue desarrollando.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, convocó a la jefa de la Embajada de Israel para protestar por la detención de un soldado español en Líbano por parte del ejército israelí. El militar fue liberado tras una hora gracias a las protestas de España, que calificó el incidente como una violación inaceptable del Derecho Internacional. La ministra de Defensa, Margarita Robles, exigió responsabilidades y garantías de sanciones para los responsables. A pesar de la situación tensa en la región, España reafirmó su compromiso con la misión internacional en Líbano y anunció el envío de un equipo médico militar para reforzar la atención sanitaria en la base Miguel de Cervantes.
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha celebrado la creación de "corredores de la muerte" y un uniforme especial para ejecutar la pena de muerte por ahorcamiento a palestinos condenados por delitos de sangre. Esta medida, aprobada recientemente, obliga a los tribunales militares israelíes a imponer dicha pena a palestinos en Cisjordania ocupada. Ben Gvir se ha mostrado entusiasta ante la implementación de esta ley, afirmando que se están construyendo instalaciones para llevar a cabo estas ejecuciones. Su retórica y acciones reflejan una postura radical dentro del gobierno de Benjamin Netanyahu, intensificando el conflicto y el sufrimiento en la región.
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Una exhaustiva investigación publicada el 11 de mayo de 2026 por The New York Times ha puesto al descubierto una campaña orquestada por el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu para convertir el Festival de Eurovisión en una herramienta de “soft power” (poder blando). Lejos de ser un esfuerzo aislado, la iniciativa se remonta al menos a 2018 y se intensificó durante la guerra en Gaza, con un gasto de más de un millón de dólares en publicidad, coordinación diplomática y movilización masiva de votos. Todo ello, según el rotativo estadounidense, dentro de las reglas… pero aprovechando las enormes vulnerabilidades del sistema de votación.
Estados Unidos ha anunciado que mantendrá el bloqueo en el estrecho de Ormuz el tiempo que sea necesario y ha advertido a Irán que el tiempo no corre a su favor. En un contexto de tensión, Donald Trump ha extendido la tregua entre Israel y Líbano por tres semanas más, calificando de éxito las recientes conversaciones entre ambos países. Sin embargo, la situación se complica tras los ataques de Hezbolá a Israel, lo que provocó una respuesta militar inmediata del ejército israelí. Además, se ha discutido la posible suspensión temporal de España en la OTAN, aunque la Alianza Atlántica ha aclarado que no existe un mecanismo para tal medida.
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos se intensifican en el estrecho de Ormuz, donde las negociaciones están estancadas y las amenazas aumentan, poniendo en peligro una frágil tregua. Irán ha activado sus defensas aéreas en Teherán y continúa cobrando peajes a los barcos que cruzan la zona, mientras que EE.UU. ha ordenado disparar contra embarcaciones que coloquen minas. Israel, por su parte, sigue llevando a cabo ataques en Líbano, causando muertes y heridas, y espera la aprobación de EE.UU. para reanudar acciones militares contra Irán. La situación se complica con la negativa del primer ministro libanés a aceptar un acuerdo que implique tropas israelíes en su territorio.
Un paramédico de la Cruz Roja Libanesa, Hassan Badawi, ha fallecido debido a un ataque israelí mientras realizaba un rescate en Bint Jbeil, Líbano. Otro miembro de la organización resultó herido y varias ambulancias fueron destruidas. El Comité Internacional de la Cruz Roja condenó el ataque y subrayó que "salvar vidas nunca debe costar la muerte", haciendo un llamado a proteger al personal humanitario en conflictos. Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero, más de 2.089 personas han muerto y 6.762 han resultado heridas en ataques israelíes en Líbano.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha exigido a la Unión Europea la suspensión del acuerdo de asociación con Israel tras el reciente ataque masivo en Líbano, que dejó al menos 254 muertos y más de 1.100 heridos. Sánchez calificó el ataque como "intolerable" y subrayó la necesidad de condenar esta violación del derecho internacional. Este pronunciamiento se produce en un contexto de creciente presión internacional y críticas hacia las acciones israelíes en la región. La comunidad internacional debe actuar para garantizar el respeto a los derechos humanos y detener la impunidad frente a actos criminales, según afirmó Sánchez.
En la última hora de la guerra en Irán, Donald Trump ha suspendido su ultimátum y ha acordado un alto el fuego de dos semanas con Teherán, tras la amenaza de acabar con la civilización iraní. Este acuerdo incluye un control iraní del estrecho de Ormuz, lo que ha provocado una caída del 14% en el precio del petróleo. A pesar del alto el fuego, Israel ha lanzado ataques en el sur del Líbano, argumentando que este no se aplica en esa región. Netanyahu respalda la decisión de Trump, condicionando la suspensión a que Irán abra el estrecho y detenga los ataques contra Estados Unidos e Israel.
Irán ha intensificado sus ataques contra Israel, causando daños en varias localidades del centro del país. Este nuevo asalto se produce tras 35 días de conflicto, con Donald Trump afirmando que la guerra podría prolongarse por dos o tres semanas más. El ejército israelí reporta que un misil iraní no interceptado ha impactado en diez puntos, mientras que un ataque reciente dejó un herido grave. Además, los hutíes de Yemen han reivindicado el lanzamiento de misiles hacia Tel Aviv. En respuesta, Estados Unidos ha llevado a cabo ataques en Irán, resultando en al menos ocho muertos y 95 heridos. Por otro lado, Kuwait denuncia daños en una planta desalinizadora debido a un ataque iraní, aunque Teherán lo niega.
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