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Mediación sobre Cataluña (VII)
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Mediación sobre Cataluña (VII)

Por Carlos González
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bergidahotmailes/7/7/15
viernes 22 de diciembre de 2017, 21:31h

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¿Qué cómo termina una medicación? Siempre con el acta final. En esta se recogen los acuerdos o desacuerdos, o, en el supuesto que ambas partes necesiten más tiempo, o realizar consultas con expertos o con terceros, se puede aplazar el acto para unas fechas posteriores.

En este caso, les propondremos a las partes, que, dada la situación, solo cabe el acuerdo. Este pasaría por una serie de puntos que, en borrador, esbozaremos ante ellos para que tomen la decisión de cuantos o cuales reflejamos, y con qué redacción.

Nosotros comprobaremos, una vez más, que en todo conflicto nadie tiene más del 75% de la razón, y en consecuencia, nadie posee menos del 25% de eso que llamamos estar en lo cierto, o ser legítimos sus derechos.

En este conflicto concreto, ¿Qué porqué esto es así? Porque es normal en la biología, y más en la zoología, que todos los seres quieran alcanzar mayores cotas de autonomía, de libertad, para tomar sus propias decisiones. Todo ello en un juego constante, entre padres e hijos, entre educadores y educandos, entre grupos soberanos y dependientes, etc. Y digo juego constante, porque los hijos de hoy son los padres del mañana, los alumnos de hoy serán los futuros profesores y los que ahora son administrados serán los imperialistas del mañana. Algo que casi siempre no queremos ver cuando somos parte, y solo al actuar como mediadores experimentamos con claridad. Nadie quiere ver cómo actúa cuando está en una posición o la otra, y solo se fija en lo malo que es, o en los errores que comete el que está en la posición de enfrente a la suya.

En este conflicto es lógico que Cataluña quiera ser independiente, como lo quiere cualquier adolescente que ya se cree adulto. Otra cuestión es si puede, y cómo. Y, por otra parte, es totalmente lógico que los españoles quieran estar unidos para hacer frente al terrorismo, al paro, a los problemas para financiar la educación, la sanidad, las fuerzas de orden público, etc. O el poder desplazarse por un territorio más amplio para trabajar, disfrutar o aprender. Por eso defienden la unidad del estado actual.

Por todo ello, para este acta les propondremos lo siguiente:

Primero.- Que traten de alcanzar la mayor Autonomía posible para, sin perjudicar el funcionamiento general del estado, que las autoridades de Cataluña puedan adoptar la mayor cantidad de decisiones con sus criterios. Que puede que no sea necesario discutir si son los mejores, pero que son los que a ellos les gustan.

Segundo.- Que al final, sea dentro del estado español, o como independientes, ha de constar que todos los ciudadanos vamos a convivir dentro de la Unión Europea con los mismos derechos y obligaciones, bajo la misma legislación comunitaria. Por ello, tanto la independencia, como el seguir dentro del estado, tiene muchísima menos trascendencia.

Tercero.- El compromiso absoluto, repito, absoluto, que las discusiones legítimas de si son galgos o podencos, se realicen dentro de la estricta buena fe. Sin la más mínima presión de ningún tipo, y, menos aún, con la aplicación de cualquier violencia. Por violencia nunca ha de entenderse la fuerza que las autoridades públicas lleven a cabo, precisamente, para impedir que los violentos se salgan con la suya.

Por nuestra parte, digo los que hemos mediado, comprobaremos, una vez más, que pese a lo que se cree desde fuera -que en las mediaciones lo importante es el acuerdo- esto no es lo prioritario. Siempre lo prioritario, o número uno, es la Didáctica. Esta consiste el enseñarle a todas las partes intervinientes que para todos los conflictos humanos -que son inherentes a la vida, “Vida y conflicto son la misma cosa”- lo más importante siempre es abordar las controversias con serenidad, dialogándo hasta la extenuación y procurando alcanzar acuerdos aunque sean parciales o momentáneos. Porque la segunda gran enseñanza es que la violencia, en todos los conflictos, no solo no los resuelve, sino que siempre los agranda.

Una lección hemos aprendido y les hemos enseñado a las partes en esta y en todas las demás mediaciones, “que la única forma de sobrevivir en las mejores condiciones, siempre es conviviendo en paz y libertad”.

El resto… como diría nuestro premio Nobel… “Es música de flauta”.

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