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Mediación sobre Cataluña (VI)
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Mediación sobre Cataluña (VI)

martes 07 de noviembre de 2017, 22:11h
Ya hemos escuchado a las partes. Ya les hemos hecho reflexionar sobre las posiciones iniciales. Ahora, y siempre actuando como mediadores, hemos de darles nuestra visión – procurando siempre que sea más objetiva e imparcial que la de ellos-.

Les expondremos qué es lo que a nuestro juicio está pasando, y cuál es la posible mejor salida a este conflicto ya claramente Manifiesto. A la vez, hemos de procurar por todos los medios, que jamás pase a fases de agresión directa.

Les diremos –adoptando sumo cuidado en elegir las palabras que utilicemos- que se está desarrollando todas las fases del conflicto general que se da constantemente en todos los Grupos Sociales Organizados. Esto no es otra cosa que la disputa entre machos jóvenes y viejos por el poder sobre la comida o las hembras, es decir, sobre un territorio. En este caso unos machos Alfa quieren mandar sobre un territorio más extenso y otros Jóvenes machos quieren una porción de ese territorio para mandar ellos. Para hacer ¿qué?, nada diferente, siempre lo mismo… Tener la mejor casa, comer la mejor comida, acostarse con la mejor mujer, desear que sus hijos salgan lo más formados posible. En fin, nada nuevo bajo el sol, como dirían los romanos.

¿Y cómo tratan de lograrlo? Pues también como siempre… Involucrando a los demás, lanzando la más y mejor propaganda posible,… Que si los bienes para España,… Que si lo mejor para Cataluña… Nada de lo que no sigamos oyendo cada día. Ellos lanzan esas peticiones para que les ayudemos a conseguir sus objetivos e intereses. Cuando en realidad al ciudadano medio de ambos territorios le da igual. Este lo que quiere es trabajar, que su familia prospere, que sus hijos crezcan felices… Que le impartan un idioma u otro se la trae al fresco. Que le enseñen una religión u otra, le da igual. Lo que quiere es sobrevivir en las mejores condiciones posibles, y ya sabe que las élites –unas y otras- sólo harán una cosa… exigirle lo más posible, usarle, y cuando no sea necesario… arrojarlo como una colilla ya desgastada. Miremos la historia. O, tiempo al tiempo.

Porque en realidad, al ciudadano medio le da igual, o a veces incluso, le benefician las torpezas ajenas. ¿Que los catalanes solo quieren enseñar catalán a sus hijos? mejor para el resto. Cuando aquellos quieran ser funcionarios del estado no podrán. Es imprescindible dominar correctamente el castellano para trabajar en una empresa en España. Luego mejor que solo hablen catalán. Que las empresas catalanas prefieren independizarse, mejor para el resto, de esta forma estas tendrán el mercado español más libre, con menos competencia. Porque, una pregunta, ¿a alguien le cabe en la cabeza que si se independiza Cataluña, las empresas catalanas van a seguir a sus anchas en el resto del territorio de España? Lógicamente, tendrán que pagar los aranceles correspondientes. ¿Veremos entonces si pagan sus impuestos en Cataluña como alegan ahora?. En fin, a veces estos conflictos provocan que grandes expertos se comporten como niños. Si como mediador amo una cosa, es que el conflicto siempre, siempre, siempre, nos enseña donde nos termina a todos la camiseta. El conflicto siempre pone a cada uno en su sitio.

Hechas estas alegaciones a las partes, les diremos que lo mejor para ambas –excepto para las élites dominantes, léase políticos de turno, entiéndase, Machos Alfa con mando o con deseo de él- es que busquen cauces de colaboración y cooperación. Podemos leer la historia como nos dé la gana. Incluso con ojos religiosos, fascistas o marxistas. Con visión de izquierdas, de centro o de derechas, pero comprobaremos que siempre se da una máxima: “Aquellas sociedades que se enfrentaron y destruyeron, sucumbieron, y aquellas que consiguieron reglas de entendimiento para el comercio, la producción, la colaboración o la cooperación, siempre, siempre, siempre, sobrevivieron, y se modernizaron, alcanzando muchos y mejores niveles de cultura, economía, medicina, literatura, ciencia….”

Si algo nos enseña la historia es que solo prescindiendo de soberbias propias y buscando la convivencia con los demás –con todos los que podamos- se puede prosperar y alcanzar mejores niveles de…Humanidad.

Lo demás, todo lo demás… No son más que fuegos artificiales, que parecen muy bonitos cuando están explotando, pero que rápidamente desaparecen, y solo nos dejan… Un desagradable olor a pólvora.

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