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    23 de octubre de 2019

BLOG > EL MEDIADOR

Los argumentos que debemos utilizar para provocar la reflexión en los ciudadanos medios serán del tipo siguiente...
Ya ha sido explicado en el primer artículo que la moral y la política por la que nos regimos mayoritariamente, hoy en día, sigue siendo mítica, críptica, e irracional.
Ya llevamos varias sesiones con las partes, sabemos lo que quieren, y como. Hemos comprobado que actúan al margen de sus representados. Esto es así porque los intereses de las élites –en este caso- y los ciudadanos a los que representan, son contrapuestos. Lo que vamos a hacer es informar a los votantes en general para que conozcan que se está cociendo, y como lo cocinan sus representantes.
En el Siglo VI a.C. un grupo de pensadores griegos a los que denominamos Presocráticos, nos legaron su afán por entender las leyes que regían el mundo que habitaban. Les llamaron leyes físicas y con ellas trataron de comprender las medidas de un triángulo o el área de un cuadrado.
Supongo que desde que se despertó la llamada conciencia humana, todos los grupos sociales, con sus brujos y chamanes al frente -después los filósofos griegos- lo que han pretendido ha sido tratar de comprender el mundo que les rodeaba.
Lo más claro que nos aparece en la nueva política defendida por Trump, y en clara línea asociado con el Brexit, Le pen, Orbán, etc., es la defensa a ultranza del viejo nacionalismo. Que porqué viejo, porque intelectualmente ya está superado. Ya conocemos lo mucho de bueno y lo funesto de malo que ha traído, y más parece de otra época anterior.
Ya sabemos que el Fondo de la mediación está en que manden unas élites políticas o las otras. Nuestro siguiente paso consiste en hablar con “Las partes”.
Para mí es apasionante comprobar a lo largo de la historia de la especie humana cómo se ha ido desarrollando el equilibrio entre los dos géneros, Masculino y Femenino.
Lo que pretendo con este artículo es poner sobre la mesa las consideraciones de un mediador profesional acerca de lo que supondría, de verdad y con criterios técnicos de mediación, una auténtica labor de sentar a las partes en controversia, y poder ofrecer razonamientos que lleven a los afectados a alcanzar una solución que pudiera satisfacer a casi todo el mundo.
No es necesario realizar un minucioso estudio para comprobar a primera vista que a lo largo de la historia todo el funcionamiento de los procesos sociales ha sido cíclico. Estos se han alternado constantemente, por distintos motivos y en función a variadas circunstancias , que a su vez, han marcado la duración de uno u otro ciclo.
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