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Comprender el mundo (V): Consciencia e inconsciencia
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Comprender el mundo (V): Consciencia e inconsciencia

martes 07 de noviembre de 2017, 22:18h
Todo lo que diferencia a una persona adulta de un niño son sus niveles de consciencia. Todo lo que diferencia a unas culturas, civilizaciones, o grupos sociales de los otros son sus niveles de conocimiento. Es decir, la cantidad de conocimientos reales contrastados de los que disponen. En ambos casos la diferencias entre unos y otros consiste en ser o no conscientes de una serie de leyes de la naturaleza de la que formamos parte.

Escribo este artículo con este título y con ese alcance, porque es imprescindible que seamos conscientes -y nunca mejor dicho- que lo que nos diferencia del pasado y nos diferenciará del futuro son los niveles de conocimientos de los que dispongamos. Tanto el individuo como el grupo. Respecto a un tema concreto, o somos conscientes o vivimos en la ceguera de la inconsciencia.

Nuestros antepasados vivían en la más pura inconsciencia sobre el planeta en el que habitaban, no sabían nada del sol, ni de la luna o el firmamento. Desconocían como se producía un embarazo, o de la circulación de la sangre. Para ellos no existían los gases, ni el estado sólido o líquido, eran incapaces de explicar nada de eso. Lo explicaban a su manera. Se inventaron montones de teorías la cual más disparatada. Hoy nosotros disponemos de un esquema de conocimientos y ya somos conscientes de todo eso, sabemos lo que es, como está formado y como funciona.

Lo que sigue sin ser conocido y explicado es el funcionamiento de la conducta humana, ni la individual ni la pública. Tampoco se explica científicamente como funciona un grupo social organizado. Por eso aún vivimos en la inconsciencia y creamos teorías míticas y mágicas alrededor de este tema. Lo que nos dicen los dirigentes sociales es lo siguiente: Los más antiguos nos piden que creamos en las respectivas religiones e ideologías, los más modernos nos hablan de Libertad, Igualdad, Ética, Justicia o Paz, pero nadie explica nada, o lo creemos o no lo creemos, pero demostración palpable no hay ninguna. Vivimos en un mundo totalmente inconsciente en lo que a estas materias se refiere.

El paso que yo propongo es que igual que estudiamos la física y la química para ser conscientes de cómo funciona la naturaleza, de igual manera debemos estudiar el funcionamiento de un grupo social y sus individuos, para extraer las leyes que lo rigen. La primera ley que observamos y se cumple siempre es la necesidad de seguir a un líder igual que lo hacen todos los animales de grupo, y para ello no les sueltan grandes discursos. En nuestro caso, debemos ser conscientes que cuando un líder social habla, lo que hacemos es seguirle o no, igual que los elefantes, los renos o los caballos siguen a sus líderes, aunque no les hablen. La teoría de la que nos hable, aunque queremos creer lo contrario, no es trascendente, sino que lo son los lazos afectivos que nos unan al líder o a sus seguidores. También depende del grado de confianza, de seguridad o de promesa de alimentación que nos ofrezca el que nos pide que le sigamos. Por eso unos siguen a los de un partido y otros a otro, aunque las teorías difieran mucho. Luego debemos ser conscientes de que lo que siempre existe es esa vinculación de un individuo, o de grupos de personas con un liderazgo. Una teoría religiosa o ideológica solo es una carcasa, una propaganda, porque luego descubrimos que poco se ha leído sobre esa teoría o doctrina, o que si tenemos que explicarlo poco sabemos, pero la seguimos a muerte. La defendemos y punto, pero casi nunca sabemos explicarlo.

Al ser conscientes de estos conocimientos ya sabemos que lo que nos motiva son nuestros afectos. Los que profesamos a nuestros progenitores, formadores, familiares. O al propio líder de turno. Que estamos ligados por un montón de lazos fáciles de explicar, y ello hace que creamos que creemos en unas teorías o las otras, pero nada de eso es importante. Nos unimos a un grupo con un liderazgo y nada más. Por una serie de factores ese es el nuestro, y a él, junto con los demás seguidores, nos acoplamos. A lo que nos manden, y lucharemos por ello hasta morir.

¿Cómo se adquiere esa consciencia? Igual que el resto de las leyes de la naturaleza, comprendiendo. Comprobando de forma abstracta y objetiva que son leyes que se dan siempre. Ya sabemos que funciona así, lo aceptamos y hacemos nuestro ese conocimiento. Ya no será nada mágico, y por ello inconsciente, sino que ya seremos conscientes de lo que está pasando. Igual que cuando hace frio o calor sabemos cómo reacciona nuestro cuerpo o el de los demás, es decir somos conscientes, y no hacemos de ello algo mítico.

Ahora nuestro conocimiento debe ser enfocado a entender de forma objetiva como funciona nuestro cerebro respecto a la conducta, los sentimientos, los deseos, los sueños y después… Las Frustraciones. Cuando esto es explicado desaparece nuestra actuación inconsciente. Ya no vamos ciegos, sabemos lo que estamos haciendo y por qué. Todo esto provocará que desaparezcan en la práctica las religiones, ideologías o seguimientos abstractos de nuestros líderes sociales. Lo que haremos es saber que debemos vivir en grupo, y el que es el nuestro lo es porque estamos ligados afectivamente a nuestros mayores y compañeros, y que en esas creencias se nos ha adoctrinado desde pequeños. Creemos en eso porque así se nos ha dicho, pero no lo hemos comprobado nunca, luego no es nada racional. Debemos ser conscientes de cual es el nuestro, de porqué seguimos a ese y no a otro, también entenderemos por qué debe convivir con los demás grupos, que, en el fondo, siempre son como el nuestro. Desaparecerán los sentimientos inconscientes y con ellos las conductas irreflexivas y violentas.

Las explicación más sencilla que se me ocurre es que una persona adulta es consciente de lo que siente un niño y por qué, el niño lo siente y punto y no sabe explicar nada. Lo que debemos hacer es saber cómo funcionamos todos respecto a las llamadas creencias, o seguimientos políticos, y cuando lo comprendamos y seamos conscientes, desaparecerá el seguimiento inconsciente, ciego, casi siempre, absurdo.

Cuando comprendamos como funcionamos desaparecerán las magias, los mitos y las supersticiones. Ya sabremos un montón de cosas acerca de nosotros y nuestros respectivos grupos, casi siempre superpuestos, es decir, estamos inmersos en sub-grupos que a su vez dependen de un grupo mayor con su líder supremo al frente.

Puede que con ello pasemos a ser adultos y abandonemos el mundo de adolescentes en el que, aún, mayoritariamente vivimos.

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