La hetereogenidad de los manifestantes (jóvenes, mayores, hombres, mujeres, padres con bebés, gente vestida con ropa provocativa y gente vestida sencillamente) marcharon desde el parque situado frente a la Casa Blanca hasta un escenario próximo al Obelisco de la Capital contrasta con el mensaje unánime “No es no y no hay excusa alguna para una agresión sexual”.
Mrs Tracy, una profesora que desfilaba vistiendo un estrecho, corto y escotado vestido negro y mucho maquillaje dijo a la agencia DPA “estamos aquí para demostrar que no importa lo que vistamos, no estamos pidiendo ser víctimas”.
La marcha de las putas sirve para enviar un mensaje de qué el hecho de que vistamos como queramos no nos convierte en objetos para que alguien nos intente agredir sexualmente, añade.
Una joven madre, Theresa, victima de una agresión sexual, no dudó tampoco en unirse a la protesta. “Ya lo entenderá” dice al preguntarla por su pequeña.
Sam Freund, residente de la capital, también trajo a su hijo y explicó que vino para demostrar que los padres también apoyan este movimiento y que van a educar en el respeto a sus hijos.
Un hombre con el kilt, la tradicional falda escocesa, llevaba irónico en su pancarta ¿Me hace esta falda ser un putón?
Un problema también masculino
No sólo fueron mujeres, muchos hombres acudieron a la convocatoria. Este no es un tema exclusivo de las mujeres, muchos hombres sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 16 años, según un estudio.
Para los hombres es un tabú hablar de ello dice el co-organizador Shawn Wright y añade que durante mucho tiempo no pudo hablar de ello pero ahora quiere que la gente sepa que también él fue víctima y qué efectos le ha producido.
Añade que “pasa en los dos sentidos y es esencial que los hombres se impliquen”.
EL ORIGEN DEL MOVIMIENTO SLUTWALK
El movimiento Slutwalk surge en Toronto a comienzos de este año después de que un policía recomendase a las estudiantes universitarias no vestirse como “fulanas” para no ser víctimas de una agresión. Este comentario paternalista hizo surgir al movimiento Slutwalks, movimiento que gracias a las redes sociales se replicaría en decenas de ciudades de todo el mundo.
El nombre en si es muy provocador y busca hacer despertar a la población y desmotivar el pensamiento de que por el hecho de etiquetar a una persona como algo, no te da derecho a violarla.
Una vez todos reunidos frente al Obelisco, las víctimas de agresiones sexuales y activistas tomaron la palabra para denunciar “una cultura de la violación” que se da en nuestras sociedades. Andrea Bredbeck, escritora, realizadora y victima, celebró la protesta como un primer paso para luchar contra las ideas preconcebidas sobre esta forma de violencia.
Esto es un paso para “deconstruir la cultura de la violación”, celebrá esta escritora que ha filmado un documental con el título de “la vida después de una violación”.
“Cada uno de nosotros, en nuestra propia forma idiosincrática, estamos decididos a darle en las pelotas a la forma de pensar globalmente aceptada sobre el asalto sexual y la violación", prometió.
Actualmente las “Slutwalks” están ya en más de 30 ciudades estadounidenses y se extiende ya a Amsterdam, Australia, Hong Kong, Alemania, Reino Unido y Ciudad de México.
Nosotros, desde aquí queremos sumarnos a su reivindicación. La forma de vestir no es una excusa para una agresión sexual. Si una persona dice no, es no, punto y no hay más que hablar.