www.horapunta.com
    29 de septiembre de 2020

BLOG > LA GUILLOTINA

Me cuenta un pajarito que Pablo Iglesias y sus secuaces andan partidos de la risa. No se pueden creer la suerte que han tenido con el cambio de foco en la prensa española.
Como el video doméstico que se hizo famoso hace años, “la que has liado pajarito”. Ayer escuchamos cómo un presidente de gobierno mentía en sede parlamentaria al informar que en TESEO estaba colgada su tesis doctoral, cuando en realidad sólo estaba disponible la ficha.
La que se les viene encima a muchos políticos, que son los que cobran de nuestros impuestos, ni se lo pueden imaginar. Internet, que fue una bendición para consultar y agilizar las búsquedas, va a provocar más de un infarto.
No era famoso. No era ambicioso. No era creído ni egoísta. Cuando lo necesitabas, allí estaba, como un ángel de la guarda, llenándote la piscina, la balsa, o ayudándote en las labores de la finca. El pasado sábado se le despidió en la iglesia parroquial de Pechina.
Pues creo que Joaquín Torra, ese presidente nazi que sufrimos en la tierra de mi madre, debe tener razón. Los españoles tenemos una tara en el ADN que nos hace diferentes.
“¿Que no hay infierno? Sí, hay... (Cállate, corazón, que esto bien por desgracia, lo sabemos tú y yo.)”, Rubén Darío.
Dicen que fue el entonces Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura, quien a comienzos de siglo acuñó esa frase de que las negociaciones debían realizarse “con luz y taquígrafos”, para que se conociera qué se cedía y a cambio de qué.
Uno de los crímenes periodísticos más repugnantes que he vivido tienen que ver con Cristina Fallarás, que ahora la incluyen en la lista de consejeros de RTVE, a comienzos del dos mil.
Me da en la nariz que Pedro Sánchez ha conseguido con su “ministro plenipotenciario” Pablo Iglesias calmar a los de la República Catalana, porque eso es lo que se creen que es, un estado independiente, los seguidores de ese nazi conocido por su diminutivo Quim, llamado Joaquín Torra.
Desde Nicolás Salmerón, que fue presidente de la República en un breve periodo de un mes en 1873, creo que no habíamos tenido el honor de que un almeriense fuera miembro del Consejo de Ministros de España, salvo el vizconde José Barrionuevo, como ministro de Interior del primer gobierno de Felipe González.
0,5625