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Comprender el mundo (IV): La mano
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Comprender el mundo (IV): La mano

jueves 02 de noviembre de 2017, 22:21h
Un día, y de forma aleatoria, mientras mi hija preadolescente me preguntaba acerca de cómo funcionaban las cosas, se me ocurrió sobre la marcha que la forma más sencilla, a la vez más completa de explicarle cómo es el mundo en el que vivimos, y del que irremisiblemente formamos parte, era decirle que se explicaba todo con el funcionamiento de la Mano de un Ser Humano.

¿Cómo es eso? .- me inquirió .-Porque la clave única de la Naturaleza es el Equilibrio. Respondí. La representación clara –continué- es la presión que ejercen los cuatro dedos frente al pulgar, y este, contra ellos. En esa aprensión de los objetos está la clave. Todo lo que existe en el mundo en el que habitamos no es más que equilibrios de fuerzas circunstanciales. Si el pulgar es muy fuerte y vence a los otros cuatro el objeto se va con la fuerza de dicho pulgar y no podríamos agarrarlo. Lo mismo sucedería al revés. La clave de todo es que ambas fuerzas más o menos se equilibren. Con ello el objeto aprehendido se quedará en medio de nuestra mano, será trasladado y lo dejaremos cuando, y donde queramos. Todo lo que podemos llamar vida no es más que un equilibrio de dos o más fuerzas que en ese momento se contra-restan y producen una situación, masa, materia o grupo determinado. Esto siguiente ya lo estudiarás y lo entenderás, pero has de saber que no es importante el polo positivo o negativo de una batería, sino los dos, y la necesidad de que la corriente discurra entre ellos, porque a la vez, no pueden estar conectados directamente, nunca.

¿Puedes ponerme un ejemplo para que lo entienda, Papi? .-Si, muy sencillo. El Sistema solar. Este existe porque es un equilibrio entre la fuerza de los planetas que hace que se desplacen y giren, y la fuerza del sol que los mantienen en su órbita. Si vence la fuerza de un planeta, se iría sin equilibrio por el espacio y chocaría con cualquier otro o sería atrapado en su órbita. Si vence la fuerza del sol lo atraería y lo engulliría. Con ello provocaría su desaparición. En ambos casos ya no sería así el sistema solar.

Aprovechando aquella explicación a mi hija, hoy universitaria de cuarto de carrera, me sirve para tratar de hacer comprender el mundo a aquellos lectores que así lo deseen. Que quieran comprender como funciona todo, y como funcionamos. Por qué las cosas, las situaciones, las conductas o los sentimientos son así. Debo decir que todo es una cuestión de equilibrio. Todo lo que existe y conocemos no es más que equilibrios circunstanciales. De fuerzas que se contraponen y producen un resultado determinado que es el que se presenta ante nosotros.

Siguiendo el mismo ejemplo del sistema solar, pero más profundo, diremos que hemos sido creados en una presión atmosférica, en un margen de temperatura. Podemos afirmar que nuestro equilibrio con el sol es la clave de nuestra existencia. Demasiado cerca la muerte, demasiado alejados, nuestra destrucción. El mismo ser humano es la mejor prueba, nuestra temperatura media corporal es de 36 grados, si disminuye, aunque solo sean dos grados, morimos, si aumenta más de siete u ocho grados, la muerte. Vivimos en equilibrio de temperatura corporal. En cuanto a la exterior es más extenso el margen. Podemos sobrevivir a varios grados bajo cero y quizá hasta cincuenta o sesenta grados, fuera de esos márgenes, la muerte. Si descendemos a la materia, ya sabemos que todo lo que existe no es más que un equilibrio de partículas subatómicas que constituyen las atómicas, estas distribuidas en ciertas cantidades dentro del núcleo, y electrones a su alrededor. Los distintos elementos de la tabla periódica no es más que variaciones de cantidades de protones, neutrones o electrones, en el fondo todo es lo mismo. Lo que existe son equilibrios de estas tres partículas, dos en el núcleo y la otra alrededor. Si rompemos esos equilibrios sabemos que estamos ante una explosión atómica. Luego se reagruparán –de nuevo en equilibrio- formando otro elemento con diferente carga atómica de la tabla.

Un ejemplo más complejo es el funcionamiento de un grupo social, de una nación, de un estado, de una cultura o de una civilización. Estos anteriores no son más que la unión de una cantidad de seres humanos de distintas edades unidos por lazos afectivos. Pero recordemos la Mano explicativa, el pulgar es el poder –el Liderazgo, las Élites, la Jerarquía- los administrados, los cuatro dedos. Sus fuerzas han de estar siempre más o menos equilibradas, y en esa presión intermedia discurre la vida de todos los grupos sociales.

Si existe cualquier grupo social es porque se dan unos equilibrios dentro del mismo susceptibles de ser estudiados. Si se traspasan esos límites el grupo se destruye. Igual que se destruyen las células que comportan un individuo si las sometemos al frio o al calor excesivo. Por eso podemos decir que los seres humanos tenemos el mismo Genoma, pero nos diferencia el grupo al que pertenecemos. Todo es igual, todo funciona igual. Cogidos por separado los seres humanos somos todos absolutamente iguales, lo que nos diferencia es el grupo en el que hemos sido educados, y la formación que nos han enseñado. Nacemos en un grupo y pensamos y actuamos diferente en función a esa educación y a esa formación. Los Grupos no son más que equilibrios momentáneos de varias fuerzas en contraposición: El deseo de libertad individual e ir donde queramos, -que nos lleva a buscar constantemente la independencia y la individualidad- y la necesidad de defendernos o alimentarnos, que solo lo podemos hacer en grupo –y nos ata con los lazos afectivos y sociales. Es decir, la necesidad de un poder aglutinador-. Constantemente están chocando el deseo de libertad por un lado –el individuo-, y los deseos afectivos y sexuales que nos provocan la necesidad de la existencia del grupo –el poder-.

Los estudios científicos que se han realizado y publicado nos enseñan que lo que digo es obvio respecto a la Física y la Química, nadie osa decir lo contrario. Lo que yo voy a hacer es explicarlo respecto a los grupos sociales y el funcionamiento de los individuos. Debemos ya, de una vez por todas, estudiar y demostrar que la organización social, la política, la moral, la ética y cualquier conducta individual y social de cualquier ser humano, es tan susceptible de ser estudiada y, a la vez, demostrable científicamente, como los estudios sobre la medicina o la agricultura. Ambas orgánicas y sometidas a muchas variables.

Voy a intentarlo en los próximos artículos.

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