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Ventajas de Trump (VII): Conocimientos
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Ventajas de Trump (VII): Conocimientos

sábado 17 de marzo de 2018, 19:23h
La gran enseñanza que los cursos de mediación nos proporcionaron acerca del estudio de los conflictos, es que estos siempre traen consigo el Conocimiento.

La vida, tal como la conocemos, no es más que el resultado del conflicto permanente entre distintas fuerzas. A través de esa confrontación, y los resultados que ella acarrea, es como obtenemos los conocimientos de las leyes universales. Si no se manifestase el conflicto entre la fuerza de la gravedad y el peso y volumen de la manzana, Newton nunca podría extraer la ley de la gravitación universal.

Si algo nos va a proporcionar el conflicto que va a desatar tanto Trump, como el Brexit, o las fuerzas que luchan hacia el encerramiento de los estados en sí mismos y con fronteras exteriores impenetrables, es un montón de conocimientos de todo tipo: Sobre nuestras propias fuerzas, sobre las fuerzas de distintos estados aliados o enemigos, sobre la unión de bloques para ser más fuertes, sobre la ruptura de uniones que ayer parecían seguras…

La primera guerra mundial trajo consigo el conocimiento, para el extinto imperio Austro-Húngaro, que no disponía de aliados fuertes que impidieran su derrota y desmembramiento. Proporcionó a dos o tres emperadores –figuras del remoto pasado- el aceptar que su tiempo había pasado, solo que ellos quisieron ignorarlo. Hizo comprobar a todos los estudiosos que las relaciones del pasado entre los soberanos y sus súbditos debían cambiar por completo, tal como ya había sucedido trescientos años atrás en el imperio Británico o doscientos en las repúblicas Francesa o Americana.

Ahora aprenderemos de forma clara y segura que el funcionamiento de los distintos grupos sociales organizados es a través de la fuerza que proporciona la buena organización interna, el equilibrio entre los líderes, las élites y los administrados. Que todos dependemos del conjunto de aliados que luchan por el mismo tipo de organización general que nosotros, y que nuestros enemigos solo buscan una cosa, derrotarnos para someternos a sus costumbres y cultura. Por ello, hemos de defendernos y hacerles saber que, como dijo hace poco Macron, “no pasarán”.

Y este conocimiento ya nos lo enseñaron los romanos, solo que no les hacemos el más mínimo caso, “si quieres vivir en paz, prepárate para la guerra”. Nosotros preferimos mirar para otro lado. Creemos que ya nada podrá privarnos de nuestro elevado nivel de vida, que todo va a ser divertirnos, protestar, y el derecho a sentirnos indignados. Ahora aprenderemos que debemos estar alerta y organizarnos mejor si queremos sobrevivir como estado soberano y con los valores que hoy preconizamos. Nos traerá el conocimiento que debemos saber con quién nos aliamos, quién piensa como nosotros, y quién, pase lo que pase, siempre pretenderá destruir nuestra forma de pensar e imponernos la suya.

Nos traerá el conocimiento que es imprescindible divertirse y gozar del ocio, pero que este no puede consistir en beber y bailar hasta las ocho o nueve de la mañana. Beber hasta caer de espaldas, y organizar fiestas monumentales cuyo único fin sea injerir distintas sustancias hasta que perdamos la mínima o máxima humanidad de la que dispongamos, y terminar tirados por el suelo como si el mundo se fuera a acabar mañana. Aprenderemos de una vez por todas, que solo el equilibrio nos proporcionará una correcta salud mental. Que la vida es tensión y equilibrio. Que debemos disponer de objetivos de futuro, y luchar por ellos constantemente.

El conflicto manifiesto que va a desatar el efecto de cambio de ciclo, que no es otro que parar la globalización y volver a la contracción de encerrarse en lo propio, del que Trump, el Brexit o Le Pen no es más que uno de sus efectos, nos va a proporcionar, como enorme ventaja, un montón de conocimientos. El más importante es el de sacarnos del sopor en el que nos habíamos encerrado desde los Beatles y los Rolling, de creer que todo es guay. Que no tenemos que preocuparnos por otra cosa que no sea por la próxima fiesta de Paris Hilton. Que tenemos que dejar de despreciar a los pensadores, filósofos y científicos, y dejar de vanagloriar a diseñadores, deportistas o músicos, importantes, por supuesto, pero que solo nos proporcionan Ocio, y no nos resuelven los temas estructurales de la existencia humana.

El mayor conocimiento es el que nos dice que debemos entrenar duro, estar atentos al juego del adversario, y aun así nadie nos garantiza que ganemos el partido. ¿Qué será de los que se duermen en los laureles?, tal como el mundo occidental llevamos haciendo los últimos cincuenta años.

Aprenderemos en nuestra propia cabeza.

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