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Israel Rabinowicz

2 am de la madrugada del pasado miércoles, Netanyahu sobre el escenario, se lo notaba con su mejor expresión, las tensiones habían quedado atrás, junto a su esposa comienza su discurso de agradecimiento, un verdadero show de exaltación personal, para que el mismo fuere completo solo faltaba que alguno de sus tantos colaboradores le acercara el celular diciéndole “en línea el Presidente Trump”, todo lo demás se dio al pie de la letra, el público durante largos minutos aplaudía y gritaba alabanzas al rey. Lo era.

El 19 de noviembre de 1977 el Presidente de Egipto Anwar Sadat se convertía en el primer líder árabe en pisar el Estado de Israel y pronunciar un discurso ante la Knesset, su Parlamento.

Uno de los mejores programas satíricos de televisión mostró un cuadro en donde se lo ve a Benjamín Netanyahu encerrado dentro de una celda, detrás de los barrotes, espacio que hace de oficina del primer ministro.

A mis casi 79 años las rutinas diarias son fáciles de imaginar, las nocturnas mucho más. Cuando mi esposa finaliza con sus series televisivas, con algunas la acompaño siempre y cuando no las estiren con argumentos al estilo Nené Cascallar o Migré, juntos compartimos los partidos de futbol y baloncesto de Barcelona, Real Madrid, equipos ingleses, al criar 3 hijos varones se convirtió en una verdadera experta, yo siempre la llamo, para aquellos memoriosos, la Lujambio israelí.

Uno de los premios mayores de la lotería de España hizo que mi memoria retrocediera un poco más de 60 años llevándome a la ciudad de Córdoba, Argentina.

Hace tiempo que había decidido, salvo circunstancias especiales, dejar de concurrir a la reuniones y celebraciones diplomáticas, pero la despedida, un reemplazo natural y ordenado, del Comandante de la Fuerzas Armadas, Teniente General Gadi Eizenkot luego de 4 años en funciones era una circunstancia que doblegaba cualquier pasividad mía, ni el frío y el fuerte viento que aportaba arena del desierto lograron que me quedara en casa, estaba claro que todos estarían, nadie faltaría.

Cuando hace unos días Benjamín Netanyahu realizó un viaje relámpago a Bruselas para entrevistarse con el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo estaba claro que por delante un tema que hacía a la seguridad de Israel.

Regresaba en el avión desde Barcelona a donde había viajado aceptando una especial invitación para presenciar el clásico, un espectáculo único, inolvidable, rodeado de palcos en donde estaba todo el poder del fútbol y también del otro, en el entretiempo un servicio de buffet y bebidas de lo mejor.

La titulación de ésta nota vale una explicación. En los países anglosajones, también en Israel, el 1 de abril es lo que en España y Latinoamérica es el 28 de diciembre, el Día de los Inocentes, humor y bromas para todos los gustos.

Mientras por un lado digería lo peor de la política ante el cierre de las presentaciones de las listas que intervendrán en las próximas elecciones generales, siempre lo bajo y deprimente tiene escalones aún más bajos, para ello no existen los límites, Netanyahu demostró que en ambos extremos es un experto, de lo mejor a lo peor, por el otro fueron 3 días en que a nivel personal me llenaba de satisfacción y mi ego, a mis casi 79 años es muy especial, rebozaba de alegría.

La semana comenzó con un llamado telefónico imprevisto, muy tempranero, más aún cuando por el tiempo transcurrido ya casi del tema me había olvidado.

Sentarse frente al teclado luego de regresar y disfrutar del cumpleaños de uno de mis nietos es hacerlo con una sensación y un estado de ánimo muy especial, por ello a mis lectores ésta vez solicitaré una participación adicional, completar la titulación de éste comentario, incluir dentro del encomillado la palabra que mejor consideren según interpretación o país, es sabido que las mismas palabras tienen muchas veces lecturas diferentes.

No tenía previsto escribir, los festejos con champagne y whisky dejan poco tiempo para las lecturas, los millones de saludos que por mail se reciben convierten a todos en uno más entre muchos a los que generalmente nadie lee o presta atención, por ello seré corto, intentar que lo corto y bueno sea doblemente bueno.

Las televisiones del mundo mostraban un hecho inédito, un delegado del Gobierno de Qatar, con quien no se mantienen relaciones diplomáticas, aterrizaba en un avión privado en el aeropuerto Ben Gurión de Israel con maletas que contenían US$ 15 millones de dólares en efectivo, escoltado cruzó a Gaza.

Nos conocemos hace un poco más de 5 años, la diferencia de edad y de posiciones no fue impedimento para mantener una fluida relación, la palabra Argentina una de las más repetidas.