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Contaminación

Ecologistas en Acción ha publicado un análisis que muestra cómo un incremento del uso del vehículo privado podría hacer aumentar las emisiones contaminantes debidas al tráfico. El estudio –encargado por la federación europea Transport & Environment, de la que forma parte Ecologista en Acción– establece en un 25 % el posible aumento con respecto a los niveles prepandemia, si la gente elige conducir en lugar de usar el transporte público u otras alternativas como caminar o ir en bici.

La votación fue aprobada gracias al apoyo de la mayoría de los miembros del S&D, Renew, Greens / EFA y GUE / NGL. La mayor parte del grupo del PPE de centro-derecha, así como ECR e ID, "ignoraron el alcance de la crisis climática al votar en contra".

Amigos de la Tierra, junto a la Alianza Residuo Cero, se han unido unimos al lanzamiento de la fundación Changing Markets de una investigación, desarrollada en 15 países de cinco continentes y que demuestra cómo los grandes supermercados y las grandes marcas de bebida y alimentación impiden cualquier legislación o iniciativa real que pretenda acabar con los envases de un solo uso.

Pese a la reducción de las emisiones de CO2 debido a la crisis sanitaria mundial, su concentración en la atmósfera sigue acumulándose.

Los niveles de contaminación del aire en varias de las principales ciudades de España se han reducido un 55% de desde que el Gobierno decretara el estado de alarma el pasado 14 de marzo para frenar la expansión del Covid-19, enfermedad causada por el coronavirus, lo que hace que la mayoría de la población española esté confinada en sus casas.

A menos coches, menos contaminación. Mañana se cumple una semana desde que el Gobierno anunció el Estado de Alarma y los datos son rotundos.

La contaminación del aire por la quema de combustibles fósiles -principalmente carbón, petróleo y gas- está detrás de alrededor de 4,5 millones de muertes anuales en todo el mundo y genera unas pérdidas económicas estimadas en 2,9 billones de dólares, lo que equivale a aproximadamente un 3,3% del PIB mundial.

Un estudio de la Universidad Técnica de Munich (TUM) ha advertido de que el uso de bitcoin genera emisiones de CO2 comparable al de las ciudades de Viena, Hamburgo o Las Vegas.

Las proximidades de la playa Khalaktyr, en Kamchatka (Rusia), están sufriendo las consecuencias de un vertido de origen desconocido que ha dejado ya centenares de animales muertos y las aguas cubiertas de una espuma amarillenta.

Un total de 12,5 millones de personas respiraron el año pasado aire con niveles de contaminación superiores a los límites legales recogidos en la legislación europea y española, lo que supone 2,3 millones menos respecto a 2018 y la cantidad más baja desde 2011. Pese a ello, persistieron los incumplimientos de esos umbrales en Madrid, Barcelona y otro medio centenar de zonas.

La crisis sanitaria ha puesto las ciudades en el punto de mira: con el 55% de la población mundial viviendo en zonas urbanas -casi un 53% en España- y la previsión de que esta cifra alcance el 68% en 2050, la COVID-19 supone un punto de inflexión para situar las ciudades a la vanguardia de los esfuerzos para frenar las crisis climática y económica.

El tiempo medio que tarda el hielo marino en viajar en una zona del Ártico a otra se reducirá a más de la mitad a mediados de siglo y para entonces la cantidad de hielo del mar que se intercambiará entre países árticos como Rusia, Noruega, Canadá y Estados Unidos se triplicará, lo que elevará la contaminación de las aguas de esas naciones.

La contaminación del aire acorta la esperanza de vida casi tres años en todo el mundo, más que las guerras y otras formas de violencia, enfermedades parasitarias, la malaria, el VIH/sida y el tabaquismo.

La contaminación atmosférica influye tanto en el comienzo como en la progresión de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la esclerosis múltiple, la epilepsia, el ictus o la migraña, según informó la Sociedad Española de Neurología (SEN).

​El pasado año, el transporte fue el sector que más contribuyó al Inventario. Por sí solo, el tráfico por carretera representa un 25% del total de emisiones de GEI y, de ellas, un tercio se concentran en aglomeraciones urbanas.