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Desde mi aldea

Después de las generales, nos enfrentamos a las municipales, europeas y autonómicas. Muchas elecciones y mucha responsabilidad en un momento de incertidumbres.

En su momento hablábamos de los políticos pez, esos con corta memoria y sus «diálogos de besugos». Hoy seguimos hablando de otra subespecie, los peces amarillos. Habrá que ironizar con tanta pesadez electoral.

En el tramo final de la campaña electoral podríamos hacer pequeñas reflexiones de algunas cosas anecdóticas y otras que se están convirtiendo en habituales.

Con los viernes sociales, las contrapartidas a independentistas, nacionalistas y apoyos de filoterroristas nos obligan a analizar nuestro pasado y futuro inmediato.

En medio del rifirrafe político se echan de menos propuestas transformadoras y el compromiso real para encararlas.

La convocatoria de elecciones generales marca el final de una legislatura.

No parece una de las preocupaciones sociales, en estos momentos, reabrir la memoria histórica y si añadimos el anuncio de elecciones generales es un tema secundario, a pesar de la opinión de algunos políticos.

Somos una sociedad moderna y avanzada en la que todavía tenemos retos importantes que solucionar para alcanzar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Lo analizable, lo cuestionable es si estamos acertados en algunos planteamientos.

Muchas son las interpretaciones de los resultados electorales y seguro que serán acertadas, por lo que poco se puede añadir, aunque como siempre hay matices que nos pueden llevar a la reflexión.

Una vez más y tal como se me ha pedido en ocasiones anteriores con lenguaje sencillo, el presenta artículo versará sobre otros tres aspectos esenciales relacionados con el mundo del trabajo: CULTURA DE EMPRESA, COMUNICACIÓN Y POLÍTICA DE INCENTIVOS.

De repente todo el mundo se acuerda y reconoce que existen territorios de una, dos y tres velocidades dentro de nuestros país. ¡Los milagros de las elecciones!

Estamos en plena precampaña electoral y empiezan a desvelarse algunos candidatos.

Escuchando las declaraciones de los políticos catalanes en el Supremo y sus intentos de presentarse como mártires de la libertad y la democracia, podemos acabar pensando que las ideas más irracionales son verdad.

Nos sorprenden algunas comparecencias y manifestaciones de políticos: lo que hoy sostienen es justo lo contrario a lo que declaraban pocos días antes. A eso se le puede añadir su incapacidad de dialogar con integridad para llegar a acuerdos reales que antepongan los intereses generales a los partidistas.