Andreíta ha concedido ya su primera exclusiva a 'Sálvame' (Telecinco). Y es que la adolescente, de 14 años, llamó por teléfono al programa para aclarar su sonada ausencia en la comunión de su hermana Julia Janeiro, aprovechando la intervención televisiva de su tía abuela Lali Bazán, -hermana de su abuela paterna, Carmen Bazán-, Andreíta quiso poner las cosas claras sobre por qué no había acudido a la celebración organizada por su padre, Jesulín de Ubrique, y la mujer de éste, María José Campanario, con motivo de la comunión de la hija mayor del matrimonio, Julia.
"No creo que haya faltado porque se fuera a sentir incómoda porque la familia Janiero la trata entre algodones. Además, ella no se enteró de la comunión por las revistas", decía Lali Bazán, despertando la indignación de la hija de Belén Esteban, que supuestamente cogía el teléfono para llamar al director de 'Sálvame' y desmentir la acusación.
Por primera vez, y en exclusiva para el programa en el que trabajaba y volverá a trabajar próximamente su madre, Andreíta confirmaba que se enteró de la comunión por la revista '¡Hola!', donde su padre y su madrastra concedieron una exclusiva hace dos semanas.
"Dice que esta señora ha perdido la cabeza y que ella se enteró de la comunión de su hermana por la revista '¡Hola!'", transmitía la presentadora Paz Padilla a la audiencia mientras la hija de Belén Esteban hablaba con el director de este espacio de Telecinco.
Además, Paz Padilla aseguraba que Andreíta había llamado ya un poco antes para expresar su enfado con su padre, Jesulín, tras decir éste que su hija tenía 13 años, -cuando en realidad tiene ya 14-, y muy especialmente por justificar su ausencia en la comunión bajo el argumento de que tenía que estudiar, -cuando en realidad ella había aprobado todo a final de curso-.
Quizá fue la propia Belén Esteban quien llamó a 'Sálvame' pero lo cierto es que en antena se especificó que fue Andreíta la que cogió el teléfono para aclarar estas cuestiones. Sea como fuere, parece que la adolescente comienza a salir de la burbuja en la que su madre la había metido para evitar la influencia de la prensa en su hijita querida.