Le pasó a José Luis Rodríguez Zapatero: en los peores momentos de su mandato al borde del rescate, logró el apoyo de los grandes banqueros y empresarios en La Moncloa. Y nunca escuchó críticas abiertas en una reunión del PSOE.
Ahora le pasa con más fuerza aún a Mariano Rajoy, que en el peor momento del escándalo del caso Bárcenas citó el martes a los grandes banqueros y empresarios en La Moncloa. Estos le han trasladado su apoyo para que siga. El presidente tiene el PP incluso más silencioso, al menos en lo que delante del público se dice, de lo que nunca tuvo Zapatero al PSOE.
Rajoy es consciente de que viene una batalla muy dura y larga contra Bárcenas y de que puede haber más revelaciones y filtraciones —algunos de los suyos temen especialmente la posibilidad de que el extesorero grabara alguna conversación poco favorable con el presidente— por lo que ha decidido blindarse.
Esta semana ha sido una de las más delicadas de su mandato, con la publicación, el pasado domingo, de los mensajes de móvil que se intercambiara con el extesorero; la declaración el lunes de Bárcenas ante el juez, y la amenaza de la “moción de censura” sin candidato ni posibilidades de llevarse a cabo del martes.
Rajoy ha buscado el apoyo del poder real. La reunión con los financieros y empresarios y la fotografía con los ministros de Exteriores en Mallorca ha sido un mensaje claro a los temidos mercados de que está dispuesto a resistir.
Rajoy, dicen los suyos, está fuerte. Los ministros le vieron el viernes incluso “con ganas de pelea”. Siente que está reviviendo una batalla similar a la de 2008, cuando una parte del PP y de la prensa conservadora, buscó su dimisión tras la segunda derrota electoral contra Zapatero.
Los marianistas no paran ahora de rememorar aquellos días y reivindican casi como una heroicidad la resistencia de Rajoy. El mensaje que escribió el presidente en mayo de 2011 a la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, resume ahora su estrategia: “Al final la vida es resistir y que alguien te ayude” y, en muchas ocasiones, su forma de hacer política.
Pese al escándalo y la repercusión, diputados, dirigentes regionales, barones autonómicos, ministros y miembros del Gobierno coinciden solo en una cosa: Rajoy no va a caer. Están seguros incluso sin saber qué más puede guardarse en la manga el ex tesorero.