La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha regresado de su controvertido viaje a México con una serie de acusaciones que han levantado polvareda. Según ella, tanto el gobierno de Claudia Sheinbaum como el de Pedro Sánchez han puesto en peligro su vida en un país que califica como "profundamente violento". De este modo, Ayuso se presenta como una víctima del sistema, adoptando un discurso que la convierte en protagonista de una narrativa dramática. En resumen, mientras asume el papel de 'La Malinche', termina por convertirse en 'Llorona'.
A pesar de que ahora teme por su vida en México, esta no es la primera vez que expresa tales temores. En España, ya había afirmado anteriormente que el presidente del Gobierno deseaba matarla. "Cualquier ciudadano en mi lugar entendería lo que significa que el presidente diga abiertamente que quiere acabar contigo", declaró en febrero del año pasado. Sin embargo, el líder del PSOE nunca hizo tal declaración.
Acusaciones y victimismo
Ayuso ha manifestado sentirse amenazada desde hace años, llegando incluso a solicitar ayuda a Europa ante lo que describe como una "operación de Estado" o una "campaña de desprestigio al más alto nivel" orquestada desde el Gobierno. Mientras se erige como víctima absoluta, también lanza ataques, pidiendo condenas contra Sánchez por narcotráfico.
El clímax del victimismo de Ayuso se relacionó con su pareja, el empresario investigado Alberto González Amador. En sus declaraciones ante los medios, lamentó haber vivido "cinco años" bajo esta presión: "Primero fue mi difunto padre, luego mi hermano, después mi madre y primos...".
Un ciclo de victimización
Si bien hablaba de un lustro reciente, hace siete años ya denunciaba ser víctima de una campaña contra su persona que calificaba como la "más machista y deleznable". En aquella ocasión, sus críticas provenían del ámbito político de la izquierda madrileña sin intervención directa de los poderes del Estado. En definitiva, independientemente del contexto o las circunstancias, Ayuso continúa viéndose a sí misma como una víctima del sistema.