La reciente interrogante planteada por Cayetana Álvarez de Toledo en el Congreso sobre la salud del presidente Pedro Sánchez ha generado un notable revuelo, no solo entre los miembros del Gobierno, sino también dentro de su propio partido, el PP. La reacción de sus compañeros durante la sesión de control al Ejecutivo fue reveladora.
Álvarez de Toledo, quien en su momento fue portavoz del PP, aprovechó este espacio para cuestionar al presidente sobre su estado de salud, sugiriendo que el Gobierno debería “desclasificar” su historial médico. “Presumen de transparencia... desclasifiquen su historial médico”, expresó con firmeza.
Tensión en el hemiciclo
La respuesta del ministro Félix Bolaños, quien criticó la “bajeza moral” de la pregunta, no fue la única señal de desaprobación. En la bancada popular, las reacciones fueron evidentes; muchos diputados mostraron signos de incomodidad ante las palabras de Álvarez de Toledo.
Por ejemplo, María del Mar Sánchez, sentada junto a ella, levantó las cejas en señal de sorpresa y pareció dudar antes de aplaudir. A pesar de finalmente hacerlo, su gesto reflejó una clara disconformidad con el contenido de la pregunta.
Aplausos escasos
El apoyo a Álvarez de Toledo fue escaso y contrastó notablemente con el respaldo recibido por Cuca Gamarra minutos antes. Durante su intervención, todos los diputados presentes aplaudieron con entusiasmo, generando un ambiente mucho más positivo.
En contraste, en la fila inferior donde se encontraba Álvarez de Toledo, solo Juan Bravo se unió a los aplausos. Otros como Cuca Gamarra y Elías Bendodo mantuvieron una actitud seria y distante, evitando cualquier muestra pública de apoyo.
La incomodidad también se hizo evidente en la fila superior, donde Manuel Cobo permaneció en silencio mientras otros comentaban entre sí lo que había dicho Álvarez de Toledo. Este episodio resalta las divisiones internas en el PP respecto a cómo abordar cuestiones delicadas relacionadas con el presidente del Gobierno.