En su alocución para persuadir a los legisladores, Cameron se ha mostrado consciente de que la intervención en la guerra de Irak de 2003 podría "pesar" en la votación, pero ha apuntado: "No podemos usar los errores del pasado como una excusa para la indiferencia o la inacción".
Cameron ha definido a los milicianos suníes del Estado Islámico como "un grupo de psicópatas terroristas que intentan matarnos". "Ya han matado a un rehén británico y amenazan la vida de otros dos", ha recordado, en alusión a los vídeos difundidos por los yihadistas.
"Esta no es una amenaza desde un lugar lejano del mundo. Podríamos enfrentarnos a un califato terrorista a las orillas del mar Mediterráneo, rodeando a un miembro de la OTAN con una determinación declarada de atacar a nuestro país y nuestra gente", ha subrayado.
Y parece que les convenció porque en esta sesión extraordinaria en la Cámara de los Comunes, 524 diputados refrendaron la propuesta del Gobierno del primer ministro David Cameron, mientras que 43 votaron en contra.