Efectivos de la policía palestina aseguran que los aviones de guerra y los carros de combate israelíes atacaron con intensidad viviendas y edificios a lo largo y ancho del reducido enclave costero. Los residentes de la Franja relataron vivir una noche "horrible" entre el sonido constante de los drones y las bombas.
Con ellos ya se eleva a 1.610 el número de muertos y a 8.750 los heridos desde el inicio de la operación militar israelí el pasado 8 de julio, informaron fuentes médicas. Ashraf Al Qedra, el portavoz del Ministerio de Sanidad, repitió, una vez más durante el desarrollo de la ofensiva, que dos terceras partes de las víctimas son civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos.
Las operaciones israelíes sobre la Franja se intensificaron durante la pasada noche y a primera hora del sabado, especialmente en la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja, en la búsqueda del soldado israelí que, según su Ejército, fue capturado el viernes por la mañana en la zona aunque Hamás haya negado haberle secuestrado, aunque cree que podría haber muerto en una emboscada.