La esquiadora Blanca Fernández-Ochoa fue la última atleta nacional que subió al podio de una cita olímpica invernal, con el bronce en el gigante de Albertville (Francia) en 1992, heredando el protagonismo de su hermano Francisco Fernández-Ochoa, cuyo oro el eslalon especial en la japonesa Sapporo en 1972 continúa reinando con majestuosidad en el palmarés.
No es España una potencia en los deportes invernales, pero el trabajo de las dos federaciones, la de Deportes de Invierno y la de Deportes de Hielo, está logrando que, si no acaparar un gran protagonismo, se esté experimentando un paulatino crecimiento que, al menos, hace que haya más optimismo para que el nombre de los deportistas españoles suene con más fuerza en Sochi.
Sochi 2014 está marcada por las amenazas terroristas y por la criticada y polémica ley contraria a la propaganda homosexual que tanta polvareda ha levantado a nivel internacional, con muchos dirigentes dando la espalda al evento y su Ceremonia de Inauguración, guardada bajo llave, al igual que el último relevista de una antorcha que ha llegado al espacio.
De este modo, el Comité Olímpico Español ha logrado enviar a este 'resort' del Mar Negro a su expedición más numerosa de la historia, compuesta por 20 deportistas, y donde todas las miradas recaen sobre el abanderado Javier Fernández, que tendrá que lidiar con esta presión para colgarse una medalla histórica.
En un deporte con muy poca tradición, Fernández se ha convertido en el adalid de su auge, lo que se ha traducido en que esté acompañado por tres compañeros más en Sochi, Javier Raya y la pareja Sara Hurtado y Adriá Díaz, aunque no se logró clasificar Sonia Lafuente, que ya hizo historia con el madrileño hace cuatro años con su billete olímpico en Vancouver.