Según ha explicado el director general de TINA, Ricardo Blach, el diseño de esta innovación es modular y funciona a través de energía renovable y agua no necesariamente potable en cualquier lugar del mundo de forma que en 15 metros cuadrados se puede proporcionar energía eléctrica y combustible para vehículos donde no existe ninguna red eléctrica disponible.
"Es una solución eficaz para poblaciones aisladas en países en vías de desarrollo", ha destacado Blach que ha añadido que el precio de la instalación también es "asequible" ya que cada unidad tiene un coste aproximado de entre 80.000 y 90.000 dólares.
Por ello, ha explicado que Tina se ha puesto en contacto con Ministerios de Educación de distintos países en desarrollo, como India o Bangladesh, a los que aspira vender unas 100 unidades en 2014 porque considerar que esta es una buena solución para disponer de escuelas en lugares remotos.
Además, la planta puede tener distintas aplicaciones como potabilizar agua o dar servicio a un dispensario médico o una escuela o ejercer de hidrolinera.