No quedaba prácticamente nadie en los escaños sólo unos minutos después de esta votación y el momento de las carreras y los empujones por el pasillo de sus señorías fue recogido por las cámaras, que incluso llegaron a grabar primeros planos de algunos diputados tirando de sus maletas camino al tren o el aeropuerto.
Tal revuelo por un puente ha causado la esperpéntica imagen en la retina de los españoles, que veían cómo sus representantes políticos correteaban como niños que escapaban del colegio tras el timbre que da comienzo al recreo, que sus señorías se han visto forzados a justificarse o, al menos, intentarlo.
"Cuando he terminado mi trabajo tengo derecho a volver a casa como me apetezca, aunque sea corriendo de Madrid a Barcelona, sin parar", afirmaba por ejemplo en twitter un rotundo Joan Coscubiela de ICV, que además sugería a los ciudadanos que "se fijen en otros 'detalles'", al asegurar que en esa jornada intervino en el debate de tres leyes, sin salir a comer. "Perdía el avión y tengo derecho a dormir con mi familia".
La socialista Patricia Hernández asegura que "el cómo se ha contado propicia esa mala imagen más que las carreras. Miran las carreras más que los que no estaban o los debates".
Esta diputada además preguntaba a un seguidor de su twitter, "¿tú nunca has ido corriendo al terminar el trabajo para no perder la última guagua?".