12/05/2026@13:54:22
Una exhaustiva investigación publicada el 11 de mayo de 2026 por The New York Times ha puesto al descubierto una campaña orquestada por el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu para convertir el Festival de Eurovisión en una herramienta de “soft power” (poder blando). Lejos de ser un esfuerzo aislado, la iniciativa se remonta al menos a 2018 y se intensificó durante la guerra en Gaza, con un gasto de más de un millón de dólares en publicidad, coordinación diplomática y movilización masiva de votos. Todo ello, según el rotativo estadounidense, dentro de las reglas… pero aprovechando las enormes vulnerabilidades del sistema de votación.