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Del kaos al logos

Si el diccionario de la RAE, define la existencia como, “Acto de existir”. Nos encontramos que en su segunda acepción dice claramente al definir, Identidad, como, “Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás”.

Creo que en cualquier disciplina científica, si preguntamos cuál es el grupo de leyes que la rigen, quizá tengamos tantos esquemas y apartados como catedráticos a los que pidiésemos opinión. Lo mismo sucedería en la Medicina con expertos médicos. En ambos casos puede que coincidieran en el fondo, pero en las formas cada uno haría su lista de leyes principales.

Lo primero que observaron los viejos Brujos es que ciertas leyes de la madre naturaleza se cumplían siempre. Todos los organismos nacían y morían. El agua siempre discurría corriente abajo, y los objetos arrojados al aire siempre descendían a la madre Tierra. Más aún, los conocimientos técnicos, de las reglas de la vida, fueron muy anteriores a cualquier elucubración teórica, y mucho más antiguas que cualquier teoría global del mundo. Es decir, antes que ningún Espíritu o Dios.

No descubro nada nuevo si alego rotundamente que, desde el mismo nacimiento de la conciencia humana, y quizá como el componente principal de esta, surgió la absoluta necesidad de comprender el entorno con el que se relacionaba constantemente. Más tarde también se necesitó estudiar qué era lo que le sucedía, no solo al individuo, sino al grupo humano actuando en conjunto.

En el avance de la Consciencia Humana se produjo un importante salto cuando logró entenderse intelectualmente la constante pugna de fuerzas que representan las interminables dualidades: Frío-calor, noche-día, sístole-diástole, expansión-contracción.

Ya sabemos que es la fuerza de la Gravedad de cualquier planeta la que presiona a los planetas inferiores que alcanza en su órbita, y les obliga a girar a su alrededor y a no poder seguir desplazándose en el espacio. A esta Fuerza es a la que denominamos, “Presión”. Porque obliga, siempre contra la directa voluntad, a realizar lo que uno no quiere, y producto de esa presión ajena gira, física o psicológicamente, atrapado bajo la voluntad de otro.

El viejo logos que trataba de dar orden al mundo, y que triunfó hasta nuestro tiempo, fue el de líderes carismáticos que aportaron nuevas ideas o elaboraron libros que marcaron el paso a todos sus seguidores. Hablamos de La Biblia, El Corán, Los libros de los Vedas, Confucio, Buda, o más recientemente, Karl Marx y sus libros, El Capital, y El Manifiesto Comunista.

Si pretendemos hablar de una ciencia para gobernar hemos de comenzar por ser humildes y proclamar a los cuatro vientos: “No tenemos la más somera idea”.

Lo que aún no se quiere aceptar hasta hoy día, es que, igual que existen unas leyes físicas que rigen la arquitectura o la medicina –ley de la Gravedad, estudio de volúmenes, anatomía y fisiología humana- también esas misma leyes físicas, y solo físicas -como además no podría ser de otra forma porque equivaldría a aceptar que estaríamos regidos por leyes mágicas, lo cual es un absurdo- son las que rigen todo nuestro actuar diario, nuestra toma de decisiones individual y colectiva y nos marcan, aunque para nosotros sean imperceptibles, el camino a seguir. Ese conjunto de reacciones es el que ha sido trazado por la naturaleza que nos ha creado.

Si la vida se nos presenta como un kaos, es porque percibimos la existencia diaria como un permanente Conflicto. No solo para nosotros como individuos o como especie, sino para todo tipo de existencias, y más aún, unas especies viven de destruir a las otras o solo sobreviven tras la muerte de individuos de las otras. Analícese la vida de los Virus o de los animales predadores.

Cuando despierta la consciencia de un ser humano, a lo que se encuentra delante y formará todo su entorno le denominamos, Naturaleza, o La Vida. Lo que no sabe ese ser pensante, hasta que sea formado en ello, es que él ya es esa Naturaleza y forma parte de esa, Vida. Esta ya le creó a él sin que tuviese la más mínima participación en ello. Su cuerpo, su mente y toda su existencia es una forma más de esa naturaleza, y creada exclusivamente por ella.

Una vez estudiada la Presión, que es la fuerza externa sobre algo o alguien, ahora nos toca estudiar el efecto que provoca esa fuerza en el presionado. Esta siempre le genera una Tensión. Por ejemplo, la que ejerce el Sol sobre todo objeto o planeta que atrape en su órbita, este necesariamente sufrirá… Tensión. El planeta atrapado sufre, siente, experimenta esa fuerza sobre él, gira atrapado bajo la voluntad de otro. Toda su vida, mientras dure esa situación de fuerzas o fuerzas ajenas, vivirá en constante tensión.

Ya disponemos de un conocimiento general: todo lo existente no son más que equilibrios, y además con estas características: Relativos, Subjetivos y Circunstanciales.

El primer gran criterio para el mejor funcionamiento de un Grupo Social Organizado (estado) es el de, Equilibrio.

Fue nuestro profeta, Aristóteles, el que comenzó a escribir sobre política. ¿Qué era para Él y sus contemporáneos la Política? Una ciencia que fuese acumulando conocimientos y después enseñase a los seres humanos a gobernar de forma técnica sus ciudades, (Polis = Ciudad), de ahí lo de Política y políticos.