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Del kaos al logos

La cuarta conclusión -según mi humilde opinión, la novedosa- es que ya no debemos seguir realizando nuestras conductas individuales y colectivas, y sobre todo el estudio, análisis y extracción de conocimientos técnicos, y por ello científicos, de los grupos sociales organizados (GSO) de la misma forma antigua, es decir Mítica e inconsciente.

La tercera, y muy importante conclusión, quizá con mucho la más importante de todos estos cincuenta y tantos artículos, es que el Conocimiento ha sido ya en la historia, aunque en pequeñas proporciones en la vida de la Especie, el único valor absoluto que ha perdurado. Es objetivo para todas las culturas y civilizaciones, no ha sido falso nunca y, además, es el único que ha ido creciendo constantemente.

Expliquemos una vez más que es esto del equilibrio de fuerzas: El Sistema solar es un equilibrio entre la fuerza de traslación propia de la materia de cada planeta y la fuerza de gravitación del Sol. Sin ese equilibrio, o el planeta se desplazaría sin rumbo por el universo, o si venciese del todo la gravitación, o fuerza de atracción del Sol, instantáneamente sería atraído y se fundiría con dicho astro rey.

Cuando hemos esbozado la Teoría General de los Conflictos (TGC), hemos dejado claro que la vida, tal como se presenta ante nosotros, es un conflicto permanente de fuerzas en constante contraposición y competencia.

En los grupos animales no humanos podemos decir que los simples administrados son más difíciles de encuadrar, porque casi todos los miembros de la manada tarde o temprano serán jerarquía, o puede que lleguen a ser élite.

En los animales de grupo que estudiamos –Elefantes, Caballos, Renos, y más aún los insectos- comprobamos que el liderazgo se realiza instintivamente con mecanismos de fuerza e imposición, y el lenguaje es todo él corporal, y lo ejercen con sus armas físicas. Así fue en los comienzos de los homínidos.

Extraído de nuestro conocimiento indiscutible de que la Especie Humana es un animal de grupo –destetada la cría nunca vive individualmente si no siempre en grupos organizados-, sabemos que lo más importante para que ese grupo social organizado se desarrolle en las mejores condiciones posibles es que exista siempre, “El mejor y mayor Equilibrio Social posible”.

Ahora que ya disponemos, entre otras, de esta herramienta eficaz para estudiar el mundo en el que vivimos, me refiero a la TGC y las leyes que rigen todo conflicto, apoyándonos en que estas nos demuestran cómo funcionan, o funcionamos, todas las voluntades en la naturaleza tanto individuales como colectivas, y, teniendo siempre presentes esas pautas naturales, debemos pasar a tomar nuestras decisiones aplicando esos conocimientos objetivos y, abandonando ya, de una vez por todas, las visiones y conjuras míticas. Debemos dejar de ser adolescentes.

La conclusión fundamental y explicativa de todo lo escrito en las páginas anteriores es la siguiente: El paso del Kaos inicial al Logos actual, y más aún de futuro, no es más que un paso de la Inconsciencia a la Consciencia.

Disponer de un claro conocimiento de lo que es la llamada “Permeabilidad Social”, y saber circular por la gran mayoría de sus entresijos es imprescindible para conocer primero, y saber organizar después, de forma técnica y científica, un GSO.

De un somero análisis de toda la naturaleza, especialmente en todos los grupos de seres vivos, comenzando por las plantas, deducimos que siempre impera una aparente jerarquía.

Al realizar un estudio riguroso de los animales de grupo, observamos en todos ellos que al lado del líder siempre existen varios machos o hembras –tal es el caso de las elefantas, las leonas- que sustentan al grupo y ejercen un liderazgo claro sobre los demás miembros. A estos individuos les llamamos élites. Con el desarrollo de los grandes grupos civilizatorios es fácil apreciar que son estas élites las que dan vida a dicha cultura. El Líder político o ideológico de ese grupo surge generalmente de entre estas élites. Estas le nombran y le sustentan.

No logro entender el siguiente dilema: ¿Porqué cuando hablamos de medicina o Botánica nos inclinamos hacia abajo, sobre el tema a estudiar, y no perdemos detalle de lo que tenemos delante para entenderlo lo mejor posible, y cuando hablamos de organizar nuestra vida en común, o de la política de un estado, levantamos la mirada, casi siempre como extasiada, y miramos al cielo, o cuando menos al horizonte, como si fuese algo divino, o mágico, y no bajamos la vista para analizar al grupo social organizado (GSO) como haríamos con una pierna rota o para observar cuánta agua necesita una planta?

El acto simbólico que propongo a los lectores -a los alumnos en su caso- es que se imaginen que están en un circo, y a través de una escalera interior consiguen subir hasta traspasar la lona y poder sacar la cabeza por encima de la carpa.

Cuando ponemos en juego las distintas leyes del conflicto, o mejor expresado, cuando aplicamos estos conocimientos sobre esas constantes, que es a lo que llamamos leyes, porque sabemos que siempre se comportarán así, ellas nos facilitan analizar y explicar cualquier movimiento social tanto individual como colectivo.