Tras los incendios, la segunda área que más crece en el primer semestre es el maltrato animal. Nada más y nada menos que 7.600 infracciones detectadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (el SEPRONA), lo que constituye “un aumento muy significativo”.
El aumento lo atribuyen a la reforma del Código Penal, que ha ampliado el número de delitos e infracciones relacionados con el maltrato y por un aumento de las denuncias de la ciudadanía y la propia Guardia Civil.
Las agresiones de perros considerados peligrosos que en algunos casos han causado muertes “ha hecho que la Guardia Civil mire mucho más las autorizaciones de licencia de sus propietarios” y las condiciones en que se tienen a estos animales.
La reforma del Código Penal se considera como “una herramienta nueva que nos ayuda a luchar contra el maltrato”.
Desgraciadamente, también ha aumentado pero sólo “un poco” el abandono de animales por fin de temporada de caza o por vacaciones, y también han subido pero mucho más las denuncias por falta de registro. Los agentes afirman que si no se le coloca el chip identificativo (es decir, si no se registra al animal) se fomenta el abandono al conducir a los propietarios a una falsa sensación de impunidad.
La reforma del Código Penal es la clave
El aumento del número de delitos e infracciones que se consideran maltrato es la clave de este aumento, pero el principal problema es que las penas siguen siendo “muy livianas”, ya que probablemente el infractor o delincuente no acabe en prisión.
Además, la Guardia Civil ha detenido a tres personas este año por las peleas de gallo, que están prohibidas en España, no así la cría de los gallos para peleas que es un “negocio completamente legal” pero con limites ya que hay “una serie de prácticas permitidas para su aprendizaje y adiestramiento pero otras no”.
Este es el motivo de las detenciones porque si se combina una práctica legal con otra que es declarada ilegal es más fácil que se cometan este tipo de infracciones, señalan.
Si hablamos de peleas de perros, el problema es que “es más difícil detectarlo”, pero no hay actividad legal paralela lo que dificulta que exista.
SEPRONA también ha informado y destacado un descenso “notable” en 2011 en delitos de ordenación del territorio (corrupción, prevaricación, construcción en zona protegida…), concretamente unos 200 delitos menos respecto al primer semestre del 2010.
Esto lo atribuyen a un incremento de la presión ya que “cuando se ejerce presión sobre un tema, lógicamente se reduce la actividad delictiva”, dicen concluyendo.