Los funcionarios vuelven a situarse en el disparadero de salida del Gobierno de Mariano Rajoy, y es que en el documento que se envió a Bruselas contempla -en su página 26- que "se extiende la jornada laboral del sector público estatal a las 37,5 horas semanales como mínimo".
El Ejecutivo abre esta puerta en un Plan Presupuestario que, en líneas generales, recoge la posibilidad de llevar a la práctica nuevos recortes. "Si persistieran elementos de riesgo que pusieran en peligro el logro de este objetivo, el Gobierno aprobaría nuevas medidas de ajuste", reza el texto.
Los funcionarios han asumido desde 2012 y se prevé hasta 2014 un esfuerzo presupuestario de 14.520 millones de euros. Rajoy se negó desde un principio a rebajar el sueldo a los empleados públicos y optó por un recorte encubierto realizado a partir del aumento de horas laborales con el mismo sueldo. Además, el Gobierno mantendrá otros dos años la congelación de la tasa de reposición de empleo público con las excepciones de educación, sanidad, seguridad y lucha contra el fraude. Así, también de forma indirecta los funcionarios sufren un importante ajuste laboral. De hecho, ésta es la medida más recaudatoria: se ahorrarán en los dos Presupuestos 5.300 millones.
Sin embargo, la iniciativa más dolorosa anunciada por Rajoy el 11 de julio en el Congreso de los Diputados pasó por la eliminación de la paga extraordinaria de esta Navidad, con la que el Gobierno tiene previsto recaudar 5.210 millones, esto es, más que Zapatero en 2010 ya que, en líneas generales, eliminar la paga 14 supone una rebaja salarial de en torno al 7 por ciento.