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Hablamos de... Vértigo
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Hablamos de... Vértigo

jueves 19 de noviembre de 2015, 18:13h
El vértigo es una sensación ficticia, generalmente de tipo rotatorio, de desplazamiento del cuerpo o de los objetos situados a su alrededor.

Debe diferenciarse del mareo, que consiste en una sensación de inseguridad e inestabilidad, algo parecido a la ebriedad, mientras que el vértigo provoca en el paciente una impresión de movimiento o giro, que puede ser pasajera, durar horas o incluso días.

En mucho casos el vértigo se acompaña de nistagmo, que consiste en un movimiento involuntario y espasmódico de los ojos, que puede ser horizontal, vertical o rotatorio, y puede afectar a un solo ojo o a ambos.

El vértigo se asocia con una alteración, ya sea permanente o transitoria, del equilibrio. Puede presentarse a cualquier edad, aunque predomina entre los 40 y los 60 años y es más frecuente en mujeres.

Mecanismo del equilibrio

El sistema del equilibrio es un complicado acto reflejo. La información se transmite a partir del sistema visual y vestibular (que se aloja en el oído interno). A través de esta puerta de entrada la información asciende hasta el cerebro, donde es procesada. El vértigo está causado por la recepción de mensajes erróneos o la interpretación equivocada de señales a nivel del cerebro.

En muchos casos también se encuentra dañado el reflejo vestíbulo-ocular. Este reflejo es el encargado de estabilizar la imagen en la retina al girar la cabeza, para mantener así una imagen nítida. Para entenderlo mejor: cuando giramos la cabeza hacia la derecha, nuestros ojos automáticamente se mueven hacia la izquierda para mantener la misma imagen que teníamos antes del giro. Ante la deficiencia o alteración de este reflejo, el paciente realiza movimientos oculares rápidos denominados sacadas, si estas sacadas ocurren cuando se rota la cabeza hacia la derecha, será el vestíbulo derecho el que está afectado.

Tipos

Vértigos periféricos

La neuronitis vestibular es un cuadro agudo e intenso acompañado de todo el contesto de vértigo con nauseas, vómitos en inestabilidad que empeora con los movimientos de cabeza o cambios de posición y que mejora al fijar la mirada en un lugar.
Puede haber nistagmo y acúfenos (oir pitidos en el interior de la cabeza, sin que los haya en la realidad) suele durar unos días y cede espontáneamente. Es normal que vuelva a aparecer en brotes y deja alteraciones residuales de inestabilidad en la marcha.

La laberintitis se produce al inflamarse el laberinto por causas infecciosas (virus o bacterias) se produce el vértigo, este se asocia a dolor de cabeza, fiebre u otros signos de infección. Se debe de tratar la causa infecciosa para que ceda el vértigo.

Las fístulas perilinfáticas suelen ser debidas a lesiones traumáticas (tos o estornudos) o hiperbáricas (buceo).Se presenta como un vértigo de posición y falta de audición que es variable dura unos días y cede solo.

El vértigo posicional benigno es el más frecuente de los vértigos, son cuadros agudos de de segundos de duración en relación a cambios posturales. Aparece en cierto movimiento o posición durante unas semanas para ceder. Suele repetir el proceso durante años.

El Síndrome de Meniere son cuadros de vértigo de minutos u horas de duración que se asocian a acúfenos (sonidos del silencio), sensación de opresión en el oído y falta de audición.
Entre los ataques suele persistir una inestabilidad al andar, y como los cuadros son recurrentes suele ser incapacitante tanto por la falta de audición como por el aumento de esta inestabilidad que se hacen permanentes.

Vértigos centrales

Los vértigos secundarios a afectaciones vasculares cerebrales, como en estos casos las lesiones son cerebrales, se asocian a alteraciones en el habla, lesiones de movimientos faciales, alteraciones de la visión y parálisis de extremidades.

Hay vértigos en el contexto de una jaqueca, éstos son fáciles de diagnosticar por ser la cefalea pulsátil de horas de duración y con antecedentes familiares una característica común.

Los vértigos secundarios a tumores cerebrales dan vértigo progresivo con síntomas nerviosos focales, ataxia, cefalea, hipoacusia (disminución de la audición), lesiones de movimientos faciales, alteraciones de la visión, etc.
Hay vértigos secundarios a la toma de ciertos medicamentos (anti-convulsivantes, AAS, diazepinas, alcohol, etc.) Un cuadro de epilepsia de lóbulo temporal puede también producir vértigo.

Tratamiento

Para aliviar la sintomatología vertiginosa se recomienda emplear, siempre bajo consejo y control del médico, alguno de esta serie de fármacos. Eso sí, debes tener en cuenta que estos fármacos se deben emplear en dosis bajas al principio del tratamiento del vértigo para, posteriormente, ir incrementando paulatinamente la dosis:

  • Prometacina y meclicina.
  • Diacepam y clonacepam.
  • Tietilperacina y metoclopramida.
  • Ondansertrón.
  • Sulprida.

La enfermedad de Ménière se trata con una combinación de una dieta hiposódica (baja en sal) junto a la restricción de alcohol y nicotina, y la administración de diuréticos, con el fin de disminuir las crisis de vértigo y limitar la pérdida de audición. Deben seguirse también algunas medidas higiénicas como evitar cualquier actividad que pueda desencadenar las crisis de vértigo y prevenir los cambios bruscos de postura. Los periodos críticos de vértigo se tratan con los fármacos mencionados anteriormente. En caso de fracaso de estos se recurre a gentamicina transtimpánica o estreptomicina intramuscular (con ello suele controlarse el vértigo hasta en un 90% de los casos, pero supone un riesgo de daño en la audición).

Cuando el tratamiento médico para el vértigo no haya dado resultado se recurrirá a cirugía.

El Vértigo postural paroxístico benigno (VPPB) puede remitir por sí solo, pero su tratamiento es importante para evitar la incapacidad física y emocional que produce. Deben realizarse ejercicios autoaplicados, que consisten en la provocación reiterada de las manifestaciones clínicas mediante cambios de posición repetidos; de este modo se acaba consiguiendo la remisión del vértigo. Pero estos ejercicios no siempre son bien tolerados por el paciente.

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