Según ha informado un portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad de la OTAN (ISAF), un soldado afgano mató a cuatro militares franceses en el valle de Taghab, en la provincia de Kapisa.
Tras conocerse la noticia, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, anunció la suspensión de las operaciones de formación y ayuda en combate en Afganistán y la salida inmediata hacia ese país del ministro de Defensa, Gérard Longuet.
En caso de que la seguridad no sea satisfactoria, las tropas francesas no estarán en condiciones de continuar con su misión, advirtió el presidente. Para añadir después, que no podía aceptar que los soldados afganos disparasen contra sus soldados.
Con la muerte de estos soldados, la cifra asciende a 82 reclutas galos caídos en Afganistán desde 2001. Ya que el pasado mes de diciembre, dos militares franceses murieron en el mismo valle por los disparos de otro militar afgano al que estaban formando.
Francia cuenta con un contingente de 3.600 soldados desplegados en Kapsia, tras la retirada de 400 militares el pasado octubre debido a la promesa del presidente con la población de devolver a sus tropas al país escalonadamente hasta 2014 siguiendo el ritmo de los Estados Unidos.
Estas declaraciones de Nicolás Sarkozy tras la muerte de éstos han sido las primeras que han dejado entrever la posibilidad de retirar las tropas antes de tiempo.