En la segunda jornada de su visita de tres días a Oriente Próximo, Francisco agradó a sus anfitriones refiriéndose directamente al "Estado de Palestina", ofreciendo su apoyo a la petición de reconocimiento de estado en medio de un proceso de paz paralizado.
Sin embrago Francisco, que habló durante una recepción oficial en la ciudad palestina de la Cisjordania ocupada por Israel, dejó claro que era necesario un acuerdo negociado y pidió a los líderes de ambos lados que mostraran el necesario coraje para alcanzar ese acuerdo.
"Por el bien de todos, hay una necesidad de intensificar los esfuerzos e iniciativas para crear las condiciones para una paz estable basada en la justicia, reconociendo los derechos de cada individuo, y en la mutua seguridad", aseguró y más tarde, en una parada no programada, descendió de su "papamóvil" cuando pasaba por el muro de hormigón gris que Israel levantó hace 10 años durante una revolución palestina, que divide Belén de la adyacente Jerusalén.
Israel dice que el muro es necesario por razones de seguridad. El Papa pasó varios minutos bajo la sombra de una torre de vigilancia israelí y dijo una oración, dijo un testigo de Reuters. "Palestina libre", decía un graffiti cerca de donde se paró.