En un almuerzo con la junta directiva del PP de Melilla, Gallardón ha animado a acudir el próximo domingo a las urnas, pero ha pedido que los ciudadanos no opten por votar a aquellos partidos a los que nunca darían su apoyo en unas generales o en unas autonómicas.
"A veces decimos, como este voto no importa, se lo puedo dar a esas opciones. Este voto sí importa", ha remarcado el ministro, quien ha señalado que hay que evitar que "pretensiones testimoniales", que vienen cargadas de "profundos personalismos", sirvan para "desperdiciar un voto" que tiene que ir dirigido a las dos grandes opciones que existen, el PSOE y el PP.
La verdad es que este discurso es un elemento común al que se aferra el bipartidismo en España y Europa porque teme perder el control del sistema que han montado para que sus intereses, los de los grupos de presión, siempre salgan beneficiados.
La única manera de lograr que se impongan cambios en este sistema corrupto es que fuerzas aún no corruptas entren en el sistema para intentar obligar al sistema a introducir mejoras necesarias.
No necesitamos irnos muy lejos para ver cómo una tercera fuerza clave para gobernar puede suponer el cambio que se necesitaba en la calle, sólo hace falta mirar a Andalucía para ver cómo a la PAH sólo se ha empezado a hacer caso cuando el PSOE ha perdido su mayoría absoluta.
Por eso cuando oigo lo del voto útil pienso ¿útil para quién? Para la calle, desde luego que no. Cualquier tesela de poder que se les arrebate, puede suponer un cambio en Europa hacia los ciudadanos y hacia una mejor gobernanza. Por eso no te tapes la nariz antes de echar tu voto en la urna, vota lo que de verdad te represente, no aquello que se le parece pero que hiede a podredumbre y corrupción.