Bajo el lema "Sin empleo de calidad no hay recuperación - Más cohesión social para más democracia", los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, han participado en Bilbao en una de las 70 marchas que han recorrido varias localidades españolas.
Los líderes sindicales han rechazado el mensaje de la recuperación difundido por el Gobierno en los últimos meses, asegurando que con una tasa de paro del 26% de la población activa y con la economía aún destruyendo empleo, a España le queda mucho recorrido para salir de la crisis.
Los sindicatos han vuelto a pedir un cambio de políticas nacionales y europeas que lleven a garantizar no sólo que no se destruyan puestos de trabajo, sino que haya un empleo de calidad. "De esta crisis hemos de salir (..) y no puede ser generando más desigualdad, como está sucediendo", ha asegurado Fernández Toxo.
Sus palabras llegaban un día después de que el Gobierno del PP revisara al alza sus perspectivas macroeconómicas para el año en curso, con un crecimiento del PIB previsto del 1,2%. Además, prevé que al final de la legislatura, en 2015, el número de parados sea inferior en algo más de 100.000 personasal registrado a finales de 2011, cuando llegó al poder.
Los sindicatos denuncian sin embargo que el poco trabajo que se crea en España es cada vez de peor calidad, con incrementos en el empleo parcial y temporal y los llamados "subempleos" que no garantizan escapar de la pobreza. "Un país que pasa del paro a empleos de 600 euros no da ni para malvivir", afirmaba Toxo por la mañana, en declaraciones a la Cadena Ser.
El único elemento positivo es que la destrucción de empleo puede estar tocando a su fin: ha crecido sólo un 0,47% en los últimos doce meses, la menor desde 2008. Hay otro dato que invita a pensar que ya es imposible que se destruya más empleo por mucho que empeore la situación: más del 95% de las personas que trabajaban en diciembre sigue trabajando; hace un año este porcentaje era de menos del 86%.
Sin embargo, la mayoría de expertos avisan de lo que más duro está por venir: se han destruido tantos empleos en seis años, que va a costar sangre, sudor y lágrimas recuperarlos. De hecho, algunos economistas no creen que se vaya a recuperar ni de lejos todo lo perdido: Santiago Niño Becerra, muy conocido en los medios de comunciación, augura un paro estructural del 18% y alerta sobre la incapacidad del mercado laboral para crear no ya empleo precario, sino empleo, sin más.