Turchínov ha defendido esta decisión porque, a su juicio, las fuerzas militares rusas que operan en la península suponen una amenaza para las vidas y la salud de los militares ucranianos y sus familias.
La cúpula ucraniana también ordenó "garantizar el alojamiento de las familias de militares que se ven obligados a dejar sus viviendas bajo presión", declaró el mandatario interino.
La decisión llega después de haber perdido este fin de semana prácticamente toda la flota ucraniana en Crimea, el aeropuerto de Belbek y varias unidades militares que aún guardaban lealtad a Kiev.
Al menos cinco oficiales ucranianos, entre ellos el comandante de la base aérea de Belbek, el coronel Yuli Mamchur, y el comandante adjunto de la Armada de Ucrania para la Defensa del Litoral, el general Ígor Voronchenko, han sido detenidos en las últimas 24 horas en Crimea y hasta 80 infantes de marina ucranianos también fueron detenidos por las autoridades crimeas tras ser tomados como prisiones en el asalto a su base en Feodisia.
Tropas rusas y efectivos de las llamadas autodefensas de Crimea se han hecho desde el sábado con el control de casi todas las unidades, navíos de guerra y bases militares que hasta entonces se resistían a cambiar de bando o abandonar sus destacamentos. A última hora del domingo, el dragaminas Cherkassi y el gran buque de desembarco Konstantín Olshanski eran los últimos navíos ucranianos en hacer caso omiso a las órdenes de rendición de militares rusos en el lago crimeo de Donuzlav.
También este fin de semana, varios oficiales ucranianos denunciaron la desidia de la cúpula militar y política a la hora de decidir los pasos que deben seguir los soldados que no quieren rendir sus destacamentos a las tropas rusas.