Nadal apenas perdió puntos con su servicio y cerró el partido con siete saques directos, mientras que al resto supo aprovechar la mitad de las bolas de 'break' que tuvo, rompiendo en cinco ocasiones a su joven rival, que en todos los sets fue siempre a remolque desde muy pronto y que sufrió ante el recital de golpes del español en el primer y tercer sets.
El número uno del mundo no se inmutó por nada, ni por el ímpetu que pudiera ofrecer el joven de 17 años, finalista junior de este torneo y del pasado Abierto de los Estados Unidos, ni por el posible apoyo de la grada de la Rod Laver Arena, ni por el calor, que obligó a los organizadores a parar la jornada y a techar la Central y la Hisense Arena.
El balear apenas tuvo que estar dos horas sobre la pista para deshacerse de otro australiano en su camino hacia la final y sólo ofreció alguna duda en el segundo set, el más apretado y en el que el local pudo arrebatarle un servicio que aún no ha perdido en Melbourne Park el campeón de 2009, que se mostró muy sólido al saque.