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José Tomás Cruz Varela

Nada más perjudicial para un país que ser gobernado por un presidente dubitativo, contradictorio y para mayor desgracia ambicioso, como le sucede a Pedro Sánchez, quien por obra y gracia de una moción de censura, algo lícito, accedió a la Jefatura del Ejecutivo pero sin pasar las urnas, evitando así que los ciudadanos pudieran expresar su opinión.

Milagrosamente y desde que el histórico miembro del PSOE, José Félix Tezanos, dimitió de la Ejecutiva socialista para acceder a la dirección del Centro de Investigaciones Sociológicas, todos los meses, el Partido Socialista no deja de acumular potenciales electores en las encuestas, con lo cual Pedro Sánchez, prácticamente, dobla en sufragios a Pablo Casado (PP).

Intentar gobernar con tantas deudas acumuladas a las restantes formaciones políticas y un fardo cargado de mentiras, improvisaciones y promesas incumplidas resulta utópico. A modo de ejemplo y en principio contemplaremos el problema suscitado a propósito del nombramiento irrealizado de un nuevo responsable de RTVE.

A río pasado y como siempre sucede, serán muchos los que afirmen que el atípico acceso a la presidencia por parte de Pedro Sánchez sin pasar por las urnas era una “jugada cantada”.

Resulta pueril que tanto Pablo Iglesias como su compañera Irene Montero, Secretario General y Portavoz de Podemos respectivamente, se sorprendan por el estupor provocado entre sus propias filas por la tan criticada adquisición de un chalet en Galapagar cuyo costo supera los 600.000 euros.

El comportamiento y declaraciones del actual presidente del Parlamento Catalán, Torrent, cuando menos, rayan entre la irresponsabilidad y el patetismo. Con su descarado uso partidista de las instituciones y obviando el más elemental sentido de la neutralidad a la que debería verse obligado por razones de su cargo, se está equivocando rotundamente.

Francamente tristes las intervenciones que nos regalaron nuestros políticos, tanto en el Pleno sobre pensiones como en el debate sobre la prisión permanente revisable. La imagen que están proyectando con situaciones como las comentadas dice muy poco en su favor.

Han llamado poderosamente la atención las declaraciones efectuadas por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien con la lógica aquiescencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmó que “la era de la austeridad ha llegado a su fin”, lo que permitirá beneficiar a los sufridos funcionarios con una subida histórica del 8% (6% en el periodo 2018-2020 más un variable del 2%), 11 días al año de libre disposición, y como remate, la recuperación la jornada de 35 horas.

Tras la arrolladora victoria obtenida por Pablo Casado con el respaldo del 57% de los compromisarios, frente a la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del PP y una vez superado el festival de discursos, aplausos y abrazos, léase Congreso, los futuros dirigentes del partido ya están pensando en el reparto de carguitos y canonjías, salvando la distancia que les separa en función de la candidatura apoyada.

En cualquier país desarrollado, cuando se trata de efectuar un nombramiento con rango de ministro, los posibles candidatos, al margen de reunir las características de idoneidad, conocimientos, experiencia, honorabilidad, etc., normalmente son sometidos a una serie de comprobaciones con el fin de evitar posibles sorpresas posteriores, requisito incumplido por parte del actual Gobierno del PSOE en el caso del ya exministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, con el consiguiente ridículo y merecidas críticas cosechadas.

Nadie promueve ni financia un referéndum si no es para ganarlo. Afirmación que encaja perfectamente con el organizado por el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, menos en el capítulo pecuniario por entender que todo el esfuerzo publicitario en redes sociales habrá corrido a cargo de los fondos del partido.

Los españoles estamos padeciendo una larga, triste y convulsa etapa a la que no estábamos acostumbrados. Con paciencia, hemos ido asumiendo que cierto tipo de desastrosos acontecimientos ya forman parte de nuestra actual situación. A modo de ejemplo aunque existen muchos más, podríamos citar dos temas altamente significativos como son, la lacra de la corrupción en sus múltiples facetas, y como no, el independentismo catalán.

Sin la menor duda y para común desgracia, una de las palabras más repetidas en los medios de comunicación a partir del 2008 fue el término “crisis”, cuya repercusión no afectó a todos por igual en función de los métodos empleados para superarla.

Mire Don Mariano, la ciudadanía, o gran parte de ella, se encuentra muy descontenta con su forma de actuar. Muchos de sus dirigentes, comenzando por usted mismo, lo único que comunican es pesimismo e indolencia.

En España, desde hace años y afortunadamente, gozamos del derecho a la huelga como un acto reivindicativo de presuntos derechos sobre múltiples aspectos. De ahí que el jueves 8, y coincidiendo con el Día Internacional de La Mujer, se convocase una huelga femenina para protestar contra todas las desigualdades en diversos aspectos y esencialmente el ámbito laboral por las injustas y ofensivas diferencias salariales entre hombre y mujer con el mismo cometido.