Desde 1995, cuando aún contaban en sus filas con Sabonis, no levanta el Real Madrid de baloncesto un título europeo de máximo nivel como es la Euroliga, antigua Copa de Europa.
Tras años y años de fracasos, parece que han encontrado la estabilidad de la mano de Pablo Laso. El año pasado ya se quedaron a las puertas de la Final Four, y el salto de calidad que les ha proporcionado Rudy Fernández en su vuelta de la NBA, ha supuesto el empujón final para un equipo que aspira a ganar Liga y Euroliga.
Este cambio de mentalidad la vimos en su enfrentamiento al Regal Barcelona. Uno de sus peores rivales, que le tenía tomada la medida. Ya se vió en copa, donde el Madrid llegaba como favorito y perdió ante unos blaugrana como siempre correosos.
El partido comenzaba de manera ideal para el Barcelona. Entre Tomic, Navarro y Marcelinho establecieron un ritmo inicial ofensivo superior al de un Madrid que comenzó atropellado, sin ideas, con un Llull que como base es muy irregular en su toma de decisiones, y con Rudy y Mirotic fallones. El parcial del primer cuarto fue de 18-11. La defensa de Xavi Pascual volvía a hacer presencia en una cita grande.
En el segundo cuarto, Laso buscó un cambio de revoluciones. Es fácil cuando tienes a uno de los mejores de Europa para ello. Sergio Rodríguez es el base perfecto para esas situaciones, de incrementar la velocidad del juego del equipo y buscar el aro con facilidad.
La entrada de Sergio permitió reengancharse al partido, y gracias a un triple del mismo, tomarían ventaja en el partido por 26-27.
El gran beneficiado de la entrada del ‘Chacho’ fue Llull, que, jugando como escolta (su posición natural), logró 11 puntos y extendió la diferencia hasta el 31-37 que indicaba el marcador al descanso. Tomic, con 14 puntos, era el mejor jugador blaugrana.
El tercer cuarto, coincidiendo con la vuelta de Llull al puesto de base, volvió a ser blaugrana. Con Marcelinho (espectacular triple a una pierna) y el eterno Jasikevicius a un nivel sensacional, el Barcelona logró recuperar terreno e incrementar su diferencia hasta ocho puntos a falta de ocho minutos para acabar el partido.
Volvió Rodríguez a pista. Y volvió Felipe Reyes. El gladiador de siempre. Con cinco puntos del pívot español, el Madrid se reenganchó al partido, y un robo del ‘Chacho’ estableció un empate a 63 que implicaba el comienzo de un nuevo partido, a falta de menos de cinco minutos para acabar el partido.
El Madrid llegó al tramo final lanzado, mientras que el Barça notó el cansancio y las lesiones (Navarro y Jawai, mermados, no rindieron a su mejor nivel). Dos canastas más de Felipe Reyes permitieron al Madrid escaparse en el marcador, ventaja que no desaprovecharían.
Reyes acabó el partido con 14 puntos y 5 rebotes, siendo más importante el parcial de +21 en cancha de su equipo con él en pista. Tomic, por su parte, completaría un doble doble con 18 puntos, 12 rebotes y 34 de valoración.
La tarde del domingo medirá a los dos mejores equipos de la competición. Sólo uno reinará en Europa.