Este martes, Rajoy ha dado un nuevo ejemplo del optimismo económico del Ejecutivo, y ajeno a los indicadores de la creciente desigualdad social, la pobreza, el deterioro de los sistemas de sanidad o educación públicos, el presidente ha llegado a afirmar que el país tiene un Estado del bienestar como casi ningún otro en todo el mundo.
"España no es un país cualquiera, es una nación de más de quinientos años de historia, la más vieja de toda Europa y la que primero consiguió su unidad nacional", ha sentenciado Mariano Rajoy en su discurso de este martes.
De hecho, Rajoy ha decidido poner el parche antes de la herida, garantizado que las reformas estructurales que ha puesto en marcha "sentarán las bases que harán que sea imposible, por malo que pueda ser cualquier gobierno que venga en el futuro", que España pueda vivir una situación similar a la padecida en la crisis.