www.horapunta.com

José Tomás Cruz

Recientemente, las críticas sobre la presunta manipulación de datos por parte Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han resultado abrumadoras. Lo que ha provocado que dicho organismo, al que avalan 20 años de profesionalidad, haya perdido gran parte de su credibilidad, si es que todavía conserva alguna desde la toma de posesión del Sr. Tezanos, antiguo se refiere dirigente del PSOE.

El único calificativo que realmente mereció y definió las recientes declaraciones efectuadas por Pedro Sánchez en torno al tradicional “Balance del año 2018”, fue el de “exasperante”.

La escasa participación en las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, en esta ocasión ha resultado un dato clave con especial repercusión negativa para las fuerzas de izquierda.

Todo parecía indicar que, tras descubrirse la petición de Dolores Cospedal García al comisario José Manuel Villarejo, el espiar a su compañero de dirección en el PP, Javier Arenas, sus días en el partido estarían contados en función de sus declaraciones en la COPE.

Mientras en las filas socialistas reconocen abiertamente estar viviendo momentos muy amargos, son los propios veteranos del partido los que vaticinan que “esto no puede aguantar más”. Cada día que pasa es peor que el anterior, discurriendo en un clima entre el asombro y la confusión.

Tal como se están desarrollando los acontecimientos, entra dentro de lo posible que la familia Sánchez-Gómez, actuales inquilinos de La Moncloa, no disfruten mucho tiempo en dicho palacio con su servidumbre y comodidades incluidas.

El hartazgo de los lazos amarillos se ha convertido en algo insufrible. Lo que se inició como una insidiosa manifestación de solidaridad con los políticos presos y la pretensión de ser considerados como presos políticos, continuará dando la matraca…

Pretender vincular un homenaje a las víctimas del terrorismo con el aberrante empeño del independentismo catalán, supone, cuando menos, un mayúsculo despropósito.

A este paso, el prestigio de nuestra democracia acabará por los suelos. Ya son varios los medios, redes sociales, etc. en los cuales, a nuestro peculiar Marco Polo se le equipara con el innombrable Zapatero, y tal comparación rompe todos los moldes de la categoría y eficacia política… Existen ciertos temas que ni como broma deberían ser tolerados.

Ya puestos, reconozcamos que en general, la talla intelectual de nuestros políticos ha experimentado una considerable pérdida de nivel, comenzando por los del partido del Gobierno.

Como por desgracia le sucede a miles de españoles, todos tenemos amigos a cuyos hijos les ocurre algo muy similar a lo que padecen los nuestros, muchos de los cuales, con las carreras terminadas y habiendo superado la treintena, hasta ahora, no han sido capaces de encontrar un puesto de trabaja que les permita abandonar sus hogares, en la mayoría de los cosos por sentirse incapaces de afrontar el pago de un alquiler.

A la vista de lo publicado recientemente en los medios, todo parece indicar que el número de políticos españoles con títulos universitarios, tesis doctorales, etc. obtenidos sospechosamente, ha adquirido la categoría de escándalo, destacando entre todos ellos el presunto plagio cometido por el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su tesis doctoral.

Para el actual y contradictorio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con tal de continuar detentando el poder hará todo lo posible. De hecho ya ha comunicado que hasta el 2020 no serán convocadas elecciones generales…

Una vez más, los sesudos asesores de Pedro Sánchez han recurrido al manido recurso de exigir la exhumación del cadáver del dictador Francisco Franco y posterior traslado del Valle de los Caídos al lugar que decidan sus familiares.

En cualquier país desarrollado, cuando se trata de efectuar un nombramiento con rango de ministro, los posibles candidatos, al margen de reunir las características de idoneidad, conocimientos, experiencia, honorabilidad, etc., normalmente son sometidos a una serie de comprobaciones con el fin de evitar posibles sorpresas posteriores, requisito incumplido por parte del actual Gobierno del PSOE en el caso del ya exministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, con el consiguiente ridículo y merecidas críticas cosechadas.