Parece que no hayan pasado 3 calurosos meses desde que Roger Grimau levantaba el título liguero en el Palau Blaugrana. Pero sí, hemos vivido un Eurobasket, Ricky ha cruzado el charco, han llegado nuevas caras…y a pesar de todo ello hay un denominador común que no cambia: ganar. Y eso es algo que este Barça sabe hacer a la perfección.
La Supercopa Endesa 2011 se celebraba en Bilbao, sede del equipo revelación de la pasada campaña y que, por primera vez en su historia, disputará la Euroliga. Allí se dieron cita, junto al anfitrión, el Caja Laboral, el Real Madrid y el Barça Regal.
Los emparejamientos fueron caprichosos, y el destino quiso que en semifinales tuviéramos un derbi vasco y todo un Madrid-Barça. Y solo era el principio.
El Bikaia Bilbao Basket se presentaba ante su afición con una gran ambición de hacer las cosas bien. No lo iban a tener fácil, ya que enfrente tenían al equipo de Ivanovic, con nuevos jugadores y una mayor rotación que otros años. Los cajistas, que salieron con una innovadora equipación, pronto mostraron sus credenciales, y de la mano de Brad Oleson (24 puntos) y Seraphin (13+5) consiguieron estar siempre por encima en el marcador. La ventaja llegó a ser de 24 puntos, con unos hombres de negro que a pesar de aguantarle la cara al partido, asistían atónitos al festival triplista del contrario (record de la competición con 14).
Aunque consiguieron remontar y colocarse a 4 puntos, gracias a un Roger Grimau excelente este último tramo, Prigioni se hizo dueño del “tempo del partido” y desde la línea de personal los baskonistas se impusieron por un 88-93. Aunque los aficionados no pudieron disfrutar de la victoria de su equipo, Miribilla vibró con todas sus fuerzas, y demostraron ser un gran público.
Si el primer plato había estado bien, el segundo no iba a ser menos. El clásico por excelencia del deporte español estrenaba la temporada, con un Real Madrid renovado, empezando por Pablo Laso en el banquillo y siguiendo por todas las incorporaciones del conjunto blanco.
El Barça, por su parte, se presentaba con menos partidos de preparación y con algunas caras nuevas, aunque el bloque principal ya esta formado de hace años.
El partido se movió en pequeñas ventajas de uno y otro equipo, con los interiores blaugranas dominando la zona y por el otro lado con los fichajes Pocius y Carroll aportando puntos desde el perímetro. En la dirección, ni Llull primero ni Sergio Rodríguez pudieron hacerse con las manijas del partido.
Conforme avanzaba el encuentro los blancos consiguieron una ventaja que parecía importante, con 5 arriba a falta de 3:30 para el final. Fue entonces cuando apareció el mejor jugador del pasado Eurobasket: a pesar de llevar un partido muy malo en el tiro (0/8) consiguió anotar liderar un parcial de 0-10 para empatar primero y ponerse por delante en el marcador, una delantera que ya no iban a perder. El ajustado resultado final de 74-70 hace prever que el proyecto de la capital es serio, y que con todas las piezas disponibles (Rudy Fernández no jugó por lesión) pueden aspirar a todo.
Para el sábado quedaba la gran final, un clásico ya de nuestra liga, con ambos equipos repartiéndose todas las supercopas disputadas hasta la fecha. A priori, y junto al Real Madrid, las dos plantillas que se repartirán los trofeos este año.
Otro partido igualado, con gran emoción y con alternancias en el marcador, donde solo en el segundo cuarto el Caja Laboral pudo conseguir una pequeña ventaja. Seraphin se confirma como una de las sensaciones de la liga, junto con el pequeño base francés Thomas Heurtel y un Reggie Williams que en cuanto entre en dinámica marcará diferencias.
Por el Barça, no por conocer su juego se hace más previsible: Navarro espectacular, con 23 puntos, Ndong frenando a los pívots baskonistas y aportando un doble-doble (13-10) y un Marcelinho Huertas en la dirección que pronto hará olvidar a Ricky Rubio.
Con este coctel, se llegaba al último cuarto con un escenario similar al de la semifinal blaugrana, con los vascos llevando la voz cantante en el marcador. Entonces apareció Navarro. Y Sada, Pete Mickeal, Ndong y uno cuantos más. Juntos consiguieron anular por completo el ataque de los de Ivanovic para firmar un letal parcial de 4-22. “Juanqui” lo había vuelto a hacer, solo quedaba recoger la copa y ser confirmado como mejor jugador de la competición.
Con esta Supercopa queda inaugurado el nuevo curso baloncestístico 2011-2012. Las nuevas normativas, el lockout y los ambiciosos proyectos se dan cita en esta temporada, que tendrá su empujón definitivo el sábado, con la disputa de la primera jornada de la ACB.