En línea con el artículo publicado hace dos días en este mismo medio (“Merkel y Sarkozy, Sarkozy y Merkel”), el que fuera primer presidente de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la ya “supuesta” Unión) carga directamente contra los dirigentes de los diferentes países miembro, de los que dice no ser conscientes de la gravedad real de la situación. “Solo cerrando filas, unificando el poder en Bruselas y con una verdadera dirección política, se salvará el proyecto de la UE”. Coincidiendo con el análisis del citado artículo, entiende que Francia y Alemania son los principales “problemas” al encontrarse en el dilema sobre qué interés prima sobre el otro: el particular sobre el común, o a la inversa.
Ambos, potencias políticas de la eurozona, se ven en estos tiempos de crisis lastrados en cierto modo por el resto de países miembro que no cumplieron con lo pactado en su momento. Con el objetivo prioritario de salvar la situación de crisis, Delors sugiere dos soluciones al respecto: una primera, en la que la cooperación sea fuerte o, una segunda, en la que se trasladen poderes a la Unión”. Es decir, la unidad. Esta idea se ve estrechamente relacionado con la “cuestionada” propuesta del Eurobono, que busca unificar las deudas soberanas de los países miembro en una sola, con el fin de el nivel no supere el 60% del Producto Interior Bruto común (umbral que aportaría tranquilidad a los mercados). La duda queda, sin embargo, en el resultado de este cálculo: aun unificando las deudas de los estados, difícilmente se rebajaría el umbral exigido.
Ante una crisis en la que Delors “no ve culpables únicos”, sino que responsabiliza tanto a los que defraudaron como a los que no controlaron ese fraude; el político francés llama a la acción inmediata. “No se puede ofrecer confianza a los mercados si las medidas que se toman se ponen en práctica a los dos meses”. Esta “doble” temporalidad, un tándem que enfrenta a la inmediatez contra la naturaleza a posteriori de la mayoría de las decisiones, se aleja mucho de la alternativa unitaria como solución a la crisis. “En el plano económico, Europa reposa en un triángulo: la competencia que estimula, la cooperación que refuerza y la solidaridad que une”.
Tres vértices, a tener en cuenta para Delors, si se toma la decisión de combatir unidos la amenaza existente de recesión económica. El riesgo de que la UE y el euro se desvanezcan amenaza gravemente con crear reductos periféricos a los que se les exigió unos niveles de crecimiento que falsearon para poder seguir creciendo. Fue errónea la actitud, pero queda la incertidumbre en el presente de si abandonar ahora será lo mejor para todos. Aunque quizás sí, por descontado, para unos pocos.