Marvin Wilson fue ejecutado en Huntsville (Texas) a pesar del alegato presentado por la defensa del reo en el que se describía que el preso sufría un retraso mental. Sin embargo, tal petición ha sido denegada por los jueces.
El preso, de 54 años, fue condenado por el secuestro y la posterior muerte, hace 10 años, de un policía que le había tachado de ser traficante de drogas. La ejecución se produjo mediante inyección letal.
El tribunal de los EE.UU designó en el año 2002 la prohibición de ejecutar a aquellas personas que sufrieran retraso mental. Sin embargo, dio libre disposición a los diferentes Estados de hacer lo que cada uno viera pertinente. Es por ello que ha sido posible realizar la ejecución en Texas.
Junto con la de Wilson, el Estado de Texas se convierte en el primero en realizar mayor número de este tipo de sentencia judicial, un total de 483. Las recriminaciones y protestas de varias organizaciones humanitarias no han servido para parar el proceso de ejecución de Wilson y se acusa a Estados Unidos de no “cumplir” con una pauta general establecida de dejar de ejecutar a criminales y, especialmente, retrasados mentales.