El exmagistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, ha decidido liderar el equipo legal del creador de la organización Wikileaks, según ha explicado la plataforma en un comunicado difundido en twitter.
La decisión llega después de una reunión entre el juez y el australiano en la embajada ecuatoriana de Londres, donde Assange está confinado para evitar su extradición a Suecia. Según Wikileaks, en el encuentro el juez Garzón mostró su “grave preocupación por la ausencia de garantías” en la acusación contra Julian Assange, y denunció “el acoso” al que está sometido.
Por su parte, la organización ha explicado que el gabinete buscará defender al fundador de “los abusos de proceso y las arbitrariedades del sistema financiero internacional que pondrán de manifiesto el alcance real de la operación contra Julian Assange”. Además, también ha criticado “el proceso secreto que se le sigue en los Estados Unidos”, como la petición de extradición a Suecia, y ha expresado su desagrado por la actitud “coactiva” del gobierno inglés que “sin ofrecer garantías creíbles respecto de Suecia y los EEUU, está moviendo hilos para acabar con una situación que le perjudica”.
El juez español señaló que la defensa de Assange será “difícil”, pero ha manifestado su determinación de esclarecer “la situación incompresible” a la que se ve envuelto el australiano. “Assange no es rebelde de ninguna jurisdicción, ya que respeta la acción de la justicia, pero tiene y tenemos una muy grave preocupación con qué va a suceder con él porque se está derivando su situación para un uso político en virtud de la gran labor que ha hecho su organización a la hora de denunciar el abuso de corrupciones”, sentenció Garzón.
Hace poco más de dos años Julian Assange revolucionó la diplomacia internacional cuando expuso su organización al mundo entero y sacó a la luz informaciones secretas sobre líderes mundiales y gobiernos. Ahora, se enfrenta a denuncias de violación y abuso sexual que emitieron en mayo de 2010 dos mujeres suecas. Acusaciones que, periodistas, actores políticos y ahora Baltasar Garzón, han interpretado como un complot para silenciar las filtraciones de Wikileaks.